rxckstxr

Bufff ola zorritas 
          	
          	> Me siento muy onichan 

Crystal_crhis751

@ rxckstxr  todos onichans  UwU
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oreoconpollo

@ rxckstxr  
          	  
          	  Entonces te sientes muy onichan? /Korazon
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          > Me siento muy onichan 

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oreoconpollo

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            Entonces te sientes muy onichan? /Korazon
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rxckstxr

El ruido no paró. Suspiré, me levanté con cuidado para no despertar a Charlie y salí al pasillo, siguiendo la música hasta la habitación de Angel. La puerta estaba entreabierta, luces rosas y moradas escapándose como si fuera un puto club.
          
          Empujé la puerta.
          
          —¿Puedes bajar esa mierda?—
          
          Angel estaba recostado en la cama, rodeado de caos, sonriendo como si me hubiera estado esperando.
          
          —Nah— respondió. —De hecho… era intencional—
          
          «¿Cómo que intencional?»
          
          —¿Qué carajos significa eso?—
          
          Angel se incorporó despacio, exagerado, teatral. Caminó hasta una mesita y tomó una bolsa.
          
          —Significa— dijo, inflando el pecho. —que soy increíblemente atento cuando quiero—
          
          Sacó primero una caja musical. Luego un peluche. Después dos figuras pequeñas, brillantes.
          
          Mi cerebro se apagó.
          
          «No… no puede ser.»
          
          —¿Estás jodiendo?—
          
          —Jamás con el arte— respondió, orgulloso. —Y esto, cariño, es arte cursi—
          
          Me quedé quieta. Sentí el calor subirme a la cara sin permiso.
          
          «Se acordó.
          Me escuchó.»
          
          —Dijiste que eran cursilerías— murmuré.
          
          —Y lo son— sonrió. —Pero también dijiste que las querías—
          
          Tragué saliva. Me ardían las mejillas.
          
          «Qué vergüenza… y qué bonito.»
          
          —No tenías que…—
          
          —Shh— me interrumpió. —Déjame tener mi momento de persona decente—
          
          Me tendió la bolsa.
          
          —Te di exactamente lo que querías— añadió. —Porque alguien tenía que hacerlo—
          
          Sentí un nudo raro en el pecho. No tristeza. Algo más suave.
          
          —Gracias— dije, bajito.
          
          Angel alzó una ceja.
          
          —Wow— sonrió. —La ruda guardiana del Infierno está sonrojada. Anótenlo—
          
          —Cállate— respondí, abrazando el peluche sin darme cuenta.
          
          «Esto no es amor.
          Pero es ser vista.»
          
          —No te emociones— añadió, volviendo a su ego habitual. —Sigo siendo fabuloso y superior—
          
          —Idiota—
          
          —Pero un idiota que escucha— guiñó un ojo.
          
          Asentí, sin mirarlo.
          
          «Tal vez eso era todo lo que necesitaba esta noche.»
          
          Salí de la habitación con la bolsa apretada contra el pecho.
          
          La música bajó.
          
          Y por primera vez en mucho tiempo…
          me sentí escuchada.

rxckstxr

La mañana llegó sin pedir permiso, gris y pálida, filtrándose por la ventana como un fantasma menos amable. El departamento olía a humedad vieja y a algo que ya no estaba. Blitz abrió los ojos con pesadez, la cabeza apoyada contra el sofá, la mano aún extendida… vacía.
          
          —¿Eh…?
          
          El gatito ya no estaba en su regazo.
          
          Se incorporó de golpe. El corazón le dio un salto absurdo, irritante. Miró alrededor del cuarto, el suelo, la cocina miserable, el abrigo tirado. Nada.
          
          Entonces lo vio.
          
          El gato estaba junto a la puerta, sólido apenas lo suficiente, mirándolo por última vez. Sus ojos brillaban raro, demasiado tranquilos.
          
          —Oye —dijo Blitz, levantándose—. ¿A dónde crees que vas, cabrón?
          
          El gato maulló suave y salió corriendo cuando Blitz abrió la puerta. El aire frío de la mañana lo golpeó en la cara. Bajó las escaleras sin pensar, descalzo, siguiéndolo a la calle mojada.
          
          —¡Espera!
          
          La ciudad despertaba lentamente: pasos lejanos, un camión, el cielo aún cansado. El gato cruzó la acera y se detuvo en medio de la luz matinal. Blitz frenó en seco.
          
          Ahí fue cuando lo notó.
          
          El cuerpo del gato empezó a volverse translúcido. Primero la cola. Luego las patas. Como humo deshaciéndose.
          
          —…¿qué mierda?
          
          Blitz dio un paso adelante, estirando la mano por reflejo.
          
          El gato lo miró una última vez. No había miedo. No había hambre. Solo descanso.
          
          «Ya no duele», parecía decir.
          
          La figura se deshizo en partículas de luz pálida y se evaporó con el viento de la mañana, como si nunca hubiera existido.
          
          Blitz se quedó inmóvil.
          
          La calle siguió viva. Normal. Cruelmente normal.
          
          —Joder…
          
          Se pasó una mano por el rostro, respirando hondo. En el pecho le quedó una presión rara, incómoda, como cuando algo importante se va sin despedirse bien.
          
          No sabía que el gato era un fantasma.
          No sabía que solo necesitaba una noche.
          Un poco de calor.
          Un poco de cariño.
          
          Para descansar en paz

Crystal_crhis751

@ rxckstxr  lo siento un montón, cielo. Mi gatito también me dejo hace dos años. Fue asesinado por unos perros con rabia. Se lo que se siente al perder a una mascota. Estoy contigo. 
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rxckstxr

Mi querido compañero,
            mi gatito ya lleva dos años de haber fallecido, y hoy se cumple el día en que partió…
            Quería rendirle este pequeño tributo, porque lo quise muchísimo.
            
            Lamentablemente, dejó este mundo, pero su recuerdo sigue conmigo.
            Gracias por el amor, la compañía y los momentos que me regaló.
            Siempre vas a vivir en mi corazón
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rxckstxr

Stolas no pudo soportarlo.
          
          Lo vi dar un paso al frente mientras la gente lloraba, se arrodillaba entre escombros, llamaba nombres que ya no iban a responder. Tenía esa cara… la de siempre, la del maldito santo.
          
          —Tenemos recursos —dijo—. Podemos ayudarles. Comida, refugio, al menos por ahora.
          
          Lo miré con el vaso de sake aún en la mano. Carísimo. Perfecto. Intacto. Como mi vida.
          
          —¿Ayudarles? —solté una risa baja—. Haz lo que quieras.
          
          Bebí otro trago.
          
          —Pero yo no voy a repartir comida como si fuera monje mendicante —añadí—. Para eso están los sirvientes.
          
          Stolas frunció el ceño. No enojado. Decepcionado. Peor.
          
          —Blitz… son personas.
          
          —Y yo no soy su salvador —respondí seco—. Que los criados hagan su trabajo. Para eso se les paga.
          
          «No me mires así», pensé. «No me mires como si estuviera roto».
          
          La gente nos observaba desde lejos, con esperanza colgándoles de los huesos. Esperanza sucia, desesperada. Asquerosa.
          
          —Hagan una fila —ordenó Stolas a los sirvientes—. Traigan arroz, agua, mantas.
          
          Yo me apoyé en la pared intacta de nuestra casa, observando el espectáculo como si fuera teatro barato.
          
          «Míralo», escribí mentalmente. «Dando amor gratis en un mundo que solo entiende poder».
          
          Loona se quedó cerca de mí, callada. Octavia se distrajo con una piedra, ajena al drama humano.
          
          —Eres cruel —susurró Stolas al pasar junto a mí.
          
          —No —le respondí sin mirarlo—. Soy realista.
          
          La ayuda empezó a repartirse. Llantos. Reverencias. Gratitud exagerada.
          
          Yo levanté mi vaso una vez más.
          
          —Salud —murmuré—. Por los que sobreviven… y por los que no tuvieron la suerte de nacer del lado correcto del muro.
          
          El sake volvió a quemar.

rxckstxr

No lo llamaron castigo.
          
          Lo llamaron procedimiento.
          
          El hombre fue sacado del mar con vida marginal. Hipotermia severa. Pulso lento. Conciencia intermitente. El informe era frío, preciso, casi elegante. Lenguaje médico para no decir “humano”.
          
          Yo observé desde atrás.
          
          Sin acercarme.
          
          «Respira. Eso es suficiente».
          
          —El choque térmico es lo que nos interesa, señor —explicó uno de los médicos navales— el cuerpo expuesto a temperaturas extremas responde de forma… predecible.
          
          Predecible.
          
          Eso dijeron.
          
          Sus manos habían estado sumergidas por demasiado tiempo en agua cercana al punto de congelación. Vasoconstricción extrema. Tejido rígido. Respuesta nerviosa disminuida. El cuerpo entrando en modo supervivencia.
          
          —Ahora —continuó— si se expone de forma abrupta a una temperatura elevada…
          
          No levanté la mirada.
          
          «No mires. No hace falta».
          
          El agua caliente no fue descrita como dolor.
          
          Fue descrita como variable térmica opuesta.
          
          El contraste hizo lo que la física siempre hace: romper equilibrios. El tejido, incapaz de adaptarse tan rápido, falló. No hubo gritos largos. El cuerpo ya estaba demasiado ocupado intentando no morir.
          
          —El daño no es inmediato por dolor —añadió alguien— es estructural. La piel pierde cohesión por la diferencia extrema de temperatura.
          
          Asentí una sola vez.
          
          No por aprobación.
          
          Por entendimiento.    
          
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galleta_lleta

@ rose-murder  y que pasó después :0
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