No la obligan como tal, pero ella se siente en obligación de hacerlo. Verás, Amanda pierde a su padre en un accidente, Demian en su propio dolor le hecha la culpa de todo, Amanda lo cree, al punto en que se odia tanto así misma que no quiere ni puede verse en el espejo. Demian se va lejos, y bueno, Amanda se queda sola, Benoit tiene sus propias cosas que hacer y pues trata de estar al pendiente, pero las cosas le sobrepasan.
El chiste de eso es que una de esas Amanda se trata de suicidar, por suerte Benoit la encuentra y lleva al hospital. Y mientras le dan de alta Akira decide acercarse, Akira va recurrentemente porque recién había superado el cáncer, y pues debía seguir haciéndose revisiones de rutina.
Akira se flecho por Amanda desde la primera vez que la miró, pero pues no más era eso. Ya al verla ahí tan triste, pues quiso ayudar. Y pues si, le ayuda y bastante.
Amanda no sale por completo, pero si empieza a mejorar. Y pues al conocerla es que Akira ya se enamora de a verdad, le pide acá lo del noviazgo y ajá, ella acepta.
Él problema viene cuando Akira recae, comienza a sentirse mal y pues el diagnóstico es que el cáncer había regresado, pero, ahora era más agresivo, aún así no le veían tan mal el diagnóstico.
Digamos que en un acto de desesperación, es que Amanda le pide matrimonio, porque ella ya sabía que uno de los sueños de Akira era casarse y formar una familia. Él acepta, y se cansan, pero pues al final Akira no vence la enfermedad.
Y sip, todo fue algo provocado. Akira si pudo haber vivido bastante.
¿Lo amaba? Sí, y mucho, pero, no como un esposo, no como la persona con la que quería pasar el resto de sus días. Lo quería más como amigo, pero, que el de repente le dijera que le gustaba, que Maria le dijera que veía en ella amor, que él propio Benoit lo aprobará la confundió al punto en que aceptó más por confusión y en parte agradecimiento. No quería alejarse de aquél que la salvó.