antiséptico y cambiar el vendaje dos veces al día, nada de alcohol ni humedecerlo ⵰ sus ocelos examinaban la dermis abierta, afortunadamente no tan grave como para conllevar la sutura pero sí para asustar por la cantidad de carmín en el suelo de mármol; por primera vez podía presumir su título de "médico en proceso" gracias a aquél dulzor de hebras de mentol quien dejó caer la porcelana en quiebre hiriendo así su antebrazo. recurrió a la ayuda, desinfectó & vendó con delicadeza no recurrente a la jovencita, todo con esa habla calma ── heh, tenemos suerte. . . tú necesitabas un doctor & yo no tengo mucho dinero para pagar esas rosquillas ⵰ sinceró con actitud burlesca, rascando su nuca con nerviosismo.