Sí, ya salí de la depresión.
Sí, intento dejar los medicamentos. El sol a veces parece sonreírme, a veces la lluvia es soportable.
Y de vez en cuando me alegra mucho estar viva, porque puedo comer helado.
Hago todo, automática, soy un error semántico descuidado, una tachadura ilegible al final de tu libreta, el recordatorio de algo que alguna vez fue importante.
Puedo levantarme de mi cama y tenderla, salir de la prisión física.
Y ya salí de la depresión.
Y no estoy feliz, no estoy feliz, no estoy feliz.