ㅤㅤㅤ @trainer__cfluixon
ㅤㅤ━━──━━━━ㅤㅤㅤ ¿... Qué? ㅤ──su mirada se abre; siente cómo su corazón se detiene por un instante, como si el mundo entero contuviera el aliento. Ya no le preocupa dónde está, ya no percibe la ansiedad trepando por su pecho al hallarse en un sitio desconocido; todo aquello fue reemplazado por el simple y devastador reconocimiento de a quién pertenecía aquella voz.
Su nombre fue pronunciado con una suavidad irrepetible, un matiz que solo una persona conocía. Pero ya no estaba ese “Saps”, aquel apodo que usaba con él; ahora era sustituido por su nombre completo.
No quería girarse, mucho menos aceptar que aquello fuese real. ¿Cómo podría serlo? Recordaba con nitidez aquel desenlace meses atrás: el choque de las espadas, el instante en que su filo atravesó el cuerpo del azabache; la sangre deslizándose por la hoja hasta alcanzar sus manos, tiñendo su piel de un rojo carmesí... la sangre de alguien que marcó su existencia. Y ahora, esa voz regresaba. ¿Era una cruel ironía del destino? Creía haber sufrido lo suficiente al enterrar con sus propias manos a la persona que el destino convirtió en su enemigo; al permanecer sentado junto a su tumba, sin palabras, sin consuelo.
Con lentitud giró, agradeciendo la hoja de papel que cubría su rostro, incapaz de enfrentar de lleno la mirada de su amigo, de Fluixon.
Como un golpe seco en el estómago, el aire abandonó sus pulmones sin previo aviso. Aun con los ojos cubiertos, aquellas orbes amatista le arrebataban la cordura como la primera vez que las contempló... como aquella ocasión en que las vio apagarse, perder su fulgor hasta tornarse sombrías.