El precio de amar:
Un día experimenté un sinfín de sentimientos en un mismo día y ahí entendí lo que es el dolor. Esos sentimientos no eran color de rosa, de los que mayormente las parejas y personas enamoradas suelen presumir. Lo que sentía fue la traición en persona, la decepción y desilusión de algo que se estaba formando, la vergüenza y la humillación, el asco y el desprecio. Todos esos sentimientos en el mismo día me mostraron una cruda verdad sobre algo muy sobrevalorado en la vida: “el amor hacia un individuo”.
Ese día no podía procesar lo sucedido, solo podía quedarme parada pensando en esa sola frase que me habían dicho y no podía evitar las náuseas que me causaba pensar en ello. Amar incondicionalmente a alguien y que mañana te traicione fue el precio a pagar. Entregas todo tu amor a una sola persona y toda tu devoción, pero algo te hace sentir insuficiente y decides sin más retirarte, pensando que quizás él te pueda demostrar que te equivocas... Pero, sin embargo, te demuestra que en lo que te equivocaste fue al elegirlo como la persona que más ibas a amar.
Una historia dolorosa como esa creó a un ser incapaz de sentir remordimiento ante acciones futuras, una persona apática que, sin importarle los sentimientos, no se iba a doblegar ante nadie, una chica a la que no le importaba si se enamoraba o no de alguien, preferiría echarse atrás y causarle dolor a su víctima durante un plazo de tiempo... Una chica que diría en el futuro: “Las mujeres deberían ser como yo. Háganlo sufrir, que se den cuenta de que no te pueden utilizar a su antojo, que los que perdieron son ellos, que sufran, que lloren, que rueguen y que pidan clemencia, aunque nunca se les dé la oportunidad”.
Att:
Alicia F.