Venga lo superaremos

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Narra Scott

Estaba preparándome para el entrenamiento. Hice unas flexiones, me lavé los dientes y, de repente, escuché un ruido extraño afuera. Fruncí el ceño y, sin pensarlo mucho, agarré mi bate antes de salir al porche.

Apenas di un paso fuera, dos figuras aparecieron de la nada.

—¡AAAAA! —grité instintivamente, levantando el bate.

—¡AAAAA! —gritaron al unísono Stiles y Kara, sobresaltados.

Los reconocí al instante y bajé el bate con una mezcla de confusión y fastidio.

—¡¿Pero qué demonios hacen aquí?! —espeté, tratando de calmar mi respiración.

—No contestabas el teléfono —replicó Stiles con un tono acusador.

—¿Y por qué llevas un bate? —preguntó Kara, mirándome con una ceja arqueada.

—Por si acaso era un depredador —respondí, como si fuera la explicación más obvia del mundo.

Stiles soltó un bufido.

—¿Un depredador...? No, olvídalo. Escucha, esta noche llamaron a mi padre desde la comisaría. Han movilizado a todos los policías de Beacon Hills, incluso hay agentes federales involucrados.

Fruncí el ceño.

—¿Para qué?

Kara cruzó los brazos y habló con seriedad.

—Encontraron un cuerpo en el bosque.

Stiles, inquieto como siempre, saltó del tejado y aterrizó torpemente en el suelo.

—¿Un cuerpo... muerto? —pregunté, aunque la respuesta era bastante obvia.

Stiles me miró con exasperación.

—No, un cuerpo flotante... ¡Pues claro que un cuerpo muerto, idiota! —bufó, subiendo los escalones del porche junto con Kara.

—¿Un asesinato? —mi voz sonó más seria esta vez.

—Todavía no lo saben —explicó Kara—, solo que es una chica de veintitantos.

Intenté procesar la información.

—Si ya tienen el cuerpo... ¿qué están buscando entonces?

Stiles sonrió de forma inquietante y miró a Kara, quien le devolvió la sonrisa.

—Aquí viene lo interesante —dijo él—. Solo encontraron la mitad del cuerpo.

Mis ojos se abrieron con asombro.

—Nos vamos —anunció Kara antes de que pudiera reaccionar.

Y, sin más, ambos se giraron, listos para marcharse.

Algo me decía que esta noche no iba a ser tranquila.

Salimos del coche

—¿Están seguros de que deberíamos estar aquí? —pregunté en un susurro, mirando a mi alrededor con desconfianza.

Kara me lanzó una mirada divertida mientras comenzaba a caminar.

—Tú eres el que siempre se queja de que nunca pasa nada.

Resoplé y los seguí a regañadientes.

—Mañana tengo entrenamiento... Quería estar descansado.

—Claro, estar en el banquillo debe ser agotador —soltó Stiles con una sonrisa burlona.

—No estaré en el banquillo —repliqué, ofendido—. De hecho, seré titular.

Kara sonrió con diversión.

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