Único Capítulo. (parte uno)

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Taehyung había perdido a sus padres hace más de cinco años. Retrocediendo en el tiempo, para ser exactos el funeral, Taehyung no derramó lágrimas, ni una sola. Sus familiares tanto maternos como paternos se habían indignado por este hecho ¿Es que el niño era inhumano? Que pensaran eso era bastante cínico e hipócrita. Solo querían ocultar su anhelo por la herencia, disfrazando su odio y envidia con resentimiento porque el joven fue "insensible". Malditos cuervos. ¿Que si Taehyung era ingenuo a las intenciones de sus "familiares"?

Como este hubiera dicho, era gordo, no estúpido.

Cuando sus padres murieron su único hijo no lloró. Estuvo en shock hasta el día siguiente. No durmió. Su única fuente de descarga fue la alacena y el refrigerador. Se encerró semanas en su miseria.

Gracias a que Jimin lo hizo razonar y lo sacó de su cama es que Taehyung se encontraba medianamente estable. Este lo ayudó a pagar un psicólogo, y gracias a eso no fue consumido por su poca estabilidad mental. Su psicólogo, Namjoon, le dijo que esa reacción—el que no llorará o lo embargará la tristeza— era completamente normal porque su mente no había asumido—del todo—la muerte de sus padres. Y que cuando lo hiciera la tristeza o las lágrimas llegarían.

Volviendo a la actualidad, Namjoon le asignó un nutricionista, cuando vió que intentar que Taehyung dejará de resguardarse en la comida, era una tarea imposible. Los libros, las películas, series, pilates, yoga, nada había reemplazado a la comida, por lo que su psicólogo se vió en aprietos al ver que Taehyung no progresaba con su afición por los manjares.

Los resultados que su nutricionista le había dado permanecían en la cama. Él castaño esperó a que su mejor amigo, Jimin, aceptará la videollamada. Este le había sugerido que ambos vieran el resultado juntos para darle algo de valentía. Cuando notó a su mejor amigo rubio detrás de la pantalla lamió sus labios con nerviosismo, mientras tomaba las hojas abrochadas entre sus manos regordetas.

—¿Son los resultados?—Jimin se inclinó en su silla giratoria con ojos curiosos detrás de la pantalla. Él castaño solo asintió lentamente. Cuando leyó las primeras líneas cerró los ojos apretándolos fuertemente.

—¿Qué pasa? Muéstrame los leo por tí—Jimin entrecerró sus ojos cuando Taehyung acercó el papel a la cámara. Se saltó los honoríficos y sus ojos fueron lo que realmente le importaba. Sin poder creerlo Jimin releyó la misma palabra una y otra vez.

—¿Hyung?—la voz de Taehyung se oyó más tímida y vacilante que de costumbre.

—Yo...—Jimin negó con la cabeza, mientras Taehyung abría sus ojos lentamente. Él pelirrubio reunió fuerzas y recitó con voz clara—"Señor Kim, la información ha sido recaudada por su nutricionista de cabecera Moon Byul-yi. Los análisis diagnosticaron un trastorno por exceso de grasa corporal, denominado obesidad. Le informamos que...—Jimin no pudo seguir leyendo porque el jadeo lastimero que emitió el castaño le puso la piel de gallina e hizo que el mayor quisiera llorar cuando vió como las lágrimas se deslizaban lentamente por su rostro.

—Lo sabía, yo lo sabía. Sabía que ya había llegado al límite de esto—el llanto de Taehyung se desató descontroladamente, mientras hipaba—Uno de mis pantalones, el que te mencione, parece una sábana para King Size, era el único en el que mi cuerpo se sentía cómodo, porque los demás me apretaban tanto en las caderas que temía que me cortaran la circulación—Soy un jodido gordo hijo de...

—¡Callate! ¡Cállate de una vez Taehyung!—Jimin sufría junto a su mejor amigo por los resultados, pero eso no quería decir que permitiría que se tratara despectivamente a sí mismo. Nunca lo hacía. El castaño siempre hacía bromas con su peso y al pelirrubio le molestaba y lo terminaba regañando.

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