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El ir a una fiesta su primer día en la nueva ciudad, definitivamente no estaba en sus ideas principales para poder saber algo. "Ay papá" se quejó en su mente una vez que pisó otra vez la ciudad por segunda vez en todo el día y caminaba en dirección al edificio que anteriormente le habían dicho.
Sin importarle mucho, tiró de la puerta de cristal de la entrada y se introdujo a un pasillo con tonalidades verdosas que sabía que la llevarían al salón donde estarían todos disfrutando del evento. Caminaba mirando todo a su al rededor de forma curiosa, no sabía la razón por la que había estado tan tentada a entrar desde que pisó la ciudad pero quería descubrirlo todo.
Incluyendo el porqué del por qué no podía tomar otra agua que no sea la que le vendían en el supermercado y porqué la insistencia del gran chico rubio frente a ella, que se lo recordaba al que estaba vomitando en el lava manos.
-No bebas el agua de allí -repitió sin percatarse de la presencia de la chica cerca suyo.
-Oh dios, cállate -le respondió el morocho dándose vuelta y permitiéndole a la recién llegada poder observarlo- ¿Eres Isolde o qué? "No bebas esa agua" -dijo burlándose entre risas por causa del alcohol en su sistema- Lo siento, lo siento, sé que ustedes dos eran cercanos -volvió a hablar cuando se dio cuenta de lo que había dicho- Mamá dijo que te sentías culpable sobre todo lo que pasó y... no tienes qué, ¿sabes? -se acercó tambaleándose para abrazarlo, el otro no se movió- Cosas así pasan todo el tiempo, Isolde decidió hacer lo que hizo, a pesar de que sea muy experimentada, ella quiso hacer parapente con tormenta. Fue mala suerte el que se haya golpeado contra una de las montañas -esa oración hizo que el semblante del gran adolescente cambiara por completo y lo aprisione contra uno de los bordes de la pared sosteniéndolo por su camisa.
-¿Cómo que "se haya golpeado contra una de las montañas"? No había rocas ni nada, su explicación cambia todo el tiempo -dijo tenso y confundido, tal cual lo estaba la otra presencia en el pasillo y que todavía no había sido notada.
Al ver que el chico afro no tenía ninguna respuesta, lo soltó y con pasos fuertes se alejó de allí dejándolos solos a los otros dos. Para tratar de disimular el hecho de que había escuchado toda una conversación, ella retrocedió un par de pasos para después volver a caminarlos y que el muchacho la viera recién llegada sin tener idea de nada.
-¿Por qué no te conozco? -le preguntó de repente.
-Porque soy nueva en la ciudad y me dijeron que sería mejor conocer a los que serían mis compañeros desde ya -inventó tratando de disimular su mueca al sentir la baranda de olor que desprendía el que ahora se reía.
-Está bien, ven conmigo, te presentaré a mis amigos -le dijo caminando frente a ella guiándola hacia el salón donde se lograba escuchar canciones de rock que pasaban en ese momento- Tapate los oidos, lo siento por esto pero no sé quién está a cargo de la música aho... ¡Por supuesto que si! -exclamó cuando ya se habían adentrado.