Encuentro:
Luego de hablar con el líder de una de las manadas de aquí y cabrearme por la insoportable actitud de su hija, quien intentó seducirme, subo a mi auto queriendo matar a esa perra. Conduzco, viendo el paisaje de la ciudad, cuando recibo la llamada de esa mujer de nuevo. ¡¿Cómo demonios consiguió mi maldito número?! Me quejo y contesto. Ella comienza a hablar de la linda pareja que formaríamos, que ella sería una hermosa reina y que suplantaría a mi mate... Me enojo más de lo que estaba, corté la llamada y acelero a fondo. Quiero llegar a mi mansión y darme una ducha; solo quiero alejar mi ira. Paso mi mano por mis cabellos, cerrando por un momento mis ojos. Al estar la calle sola, no me preocupo de atropellar a alguien. Al abrir mis ojos, freno con todas mis malditas fuerzas. Una chica estaba parada en la calle, pensativa. Al escuchar el chillido de las ruedas y el humo del caucho, ella se asusta y se aparta del auto. Bajo para ver si se encuentra bien o si es una loca de remate con serios instintos suicidas...
Al poner un pie fuera del auto, un dulce aroma a chocolate con fresa y algo más me envuelve, como algo que probé una vez en casa de mis abuelos, cuando ellos aún estaban vivos: una pequeña crema de mantequilla y vainilla, cuyo nombre no recuerdo, pero que amo como nunca antes lo amé...
—Mate —habla mi lobo, y yo solo siento que mis ojos se abren en sorpresa y confusión. Por su aroma, me doy cuenta de que es una humana en su adolescencia, de unos 17 años. Mi lobo gruñe y repite: —Mate—. Por impulso, camino a gran velocidad, casi corro y la abrazo. Aunque es una humana, es mi mate, mi diosa, mi luna, mía, solo...
—Mía —le susurro al oído. Mi lobo gruñe y yo lo comprendo. Hemos estado buscándola por 108 años. Desde que conocí a mi lobo a los 18, la he esperado. Ella se separa del abrazo y mi lobo gruñe. Yo solo la miro.
—Perdona, me confundes con alguien más —ella dice, y yo solo la miro y sonrío para mí. Sé que no la confundo; ella es mía, mi mate, mi alma gemela.
—Luna —digo. Ella me ve y reacciona luego de un momento de mirarme.
—Perdona, me confundes por segunda vez. ¿Te golpeaste con el volante o es que hay muchas personas que se me parecen? —Yo solo río para mis adentros. Por un momento, olvidé que ella es humana. Mi lobo me regala tal idiotez y la miro, observando sus ojos, su cara, sus labios, y solo siento la necesidad de besarla. Me acerco a ella.
—Mi mate —la beso. Pongo mis labios sobre los suyos, haciendo una ligera presión, y luego lamo su labio, pasando mi lengua por estos, pidiendo permiso para entrar. Ella, por reflejo, abre su boca y no tarda en dejarme adentrarme en ella, saboreando ese gusto a chocolate, fresa y esa cosa que, de pequeño, hacía que mis papilas gustativas, al igual que mis fosas nasales, estallaran de ansias en un frenesí. Solo devoro esa boca que he deseado durante 108 años, aspirando ese olor que creí nunca poder oler, sintiendo latir su corazón de una forma desbocada y su cuerpo temblar. No quiero, pero me separo de sus labios, dejándolos algo inflamados por los besos. Su rostro sonrojado y su clara excitación, o mejor dicho, mi clara excitación por ella, hacen que quiera arrastrarla a mi auto, conducir directo a mi mansión, encerrarnos en una habitación y hacerla mía una y otra vez.
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ALFA MATE
WerewolfYo Liam Quiin, el Alfa de la manada Luna de Sangre, manada líder de todas las manadas, Rey de los lobos, llevo 123 años buscando a mi mate entre lobos y resulta ser humana...que ironía La Diosa Luna me odia....
