Cap3

1K 63 0
                                        

Encuentro:


—¡Maldita sea! —bufé—. Ese bastardo... estoy más que furiosa. Hoy he ido al banco a hablar con el cabrón que lleva nuestra deuda, para saber qué puedo hacer para no perder nuestra casa. Tan solo debemos 2 meses de hipoteca, cosa que se arreglaría de una forma tan sencilla como pedir un pequeño préstamo, el cual pagaría luego. Pero ese cabrón miserable de mierda me ha negado el préstamo y ha aumentado la hipoteca solo porque mi madre rechazó acostarse con él a cambio de cancelar esto... Estoy frustrada, cabreada, tengo un nudo en la garganta. No quiero llegar a casa y tener que decirle a mi madre y hermanos que he fallado... que perderemos la casa... Estoy a dos cuadras de llegar y miro al cielo, implorando que sea mentira, que ese maldito se muera y alguien me dé un maldito préstamo sin que tenga que meterme en su asquerosa cama. Estoy tan absorbida en mis pensamientos que no noto el auto que casi me atropella.

—¡Demonios! —pegué un gritito y me aparté del auto que frenó tan duro que sus llantas dejaron unas notables marcas de caucho quemado. Solo lo observo con el ceño fruncido; aunque estoy asustada y cabreada, doy gracias a Dios que no impactó contra mí, o estaría acabada... Voy a reclamar, pero la puerta de aquel lujoso auto se abrió, dejando que un sexy hombre bajara de este. Mis ojos no podían creer lo que veían; era el hombre más sexy y atractivo que he visto en mi vida. Solo lo miro; creo que realmente lo estoy más que viendo, lo estoy devorando con la mirada. Cada parte de él grita "chico poderoso". Su traje negro lo hace lucir ardiente y su rostro y cabellos son simplemente perfectos. Se me cae la baba y no miento: —maristas hormonas de adolescentes—. Lo miro y su rostro es de asombro, y hay algo más, confusión tal vez... Él se acerca a pasos veloces y me abraza. Iba a apartarlo, pero sus cálidos y fuertes brazos me hacían sentir segura, completa, en total calma, olvidando mi enojo...

—Mía —me susurra al oído. Por un momento, mi corazón latió desbocado, pero me separo del abrazo y lo encaro.

—Perdón, me confundió con alguien más —por un mísero segundo, mi pecho dolió con desilusión. ¿Acaso quería que fuese mi nombre el que esos perfectos labios pronunciaran?

—Luna —me mira a los ojos, esos imponentes ojos que hacían que mis piernas temblaran... Salgo de mi trance y me doy cuenta del nombre que ha dicho, y caigo en cuenta de que, por segunda vez, me confunde con otra persona.

—Disculpe, por segunda vez, me confunde. ¿Acaso se golpeó con el volante o es que hay demasiadas chicas que se me parecen? —Él solo frunce el ceño, como pensando en algo, y habla.

—Mi mate —me besa. Sus labios sobre los míos hacen que mi cuerpo tiemble, y al sentir su lengua rozar mi labio, pidiendo permiso para adentrarse en mi boca, por alguna razón mi boca se abre, dando paso libre a su lengua, que no tarda en introducirse, recorrer e inspeccionar por completo. Nos separamos en un jadeo para respirar. Siento mi cara roja; podía sentir mi vientre hacer presión. ¡Maldición, este fue el beso más caliente que he tenido en mi vida!

ALFA MATEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora