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Despertó sudoroso y alterado. Abrió los ojos y se encontró con un Harry confundido.

—¿Tuviste un sueño?

—Pesadilla mejor dicho.

Se sentó en la capa a recapacitar todo lo que había soñado, nada había sido real. Suspiró aliviado y abrazó a su novio, futuro esposo.

—¿Quieres contarme?

—Fue muy feo, tú estabas muerto y yo entré en depresión, pasaban días y no sonreía porque te habías llevado a la tumba mi felicidad. Astoria y Ginevra estaban casadas, sí como ahora y tenían una bebé, sí también como ahora. Casi todo era como ahora... La pesadilla termino conmigo muerto, me suicidé.

—Que feo amor. — volvió a abrazarlo. —Pero estamos juntos, y mañana nos casaremos.

—Sí, y estoy muy feliz. — lo besó.

Se levantó de la cama y fue al baño a darse una ducha relajante y fresca. El agua había llevado esa sensación de miedo que tuvo durante todo el sueño.
Estaba tan feliz y aliviado de que no hubiera pasado eso.

Salió del baño y se cambió, luego fue a la cocina y vio a su novio preparando el desayuno. Lo abrazó por detrás y dejó un beso en su mejilla.

—Ahora sí te saludo decentemente. Buenos días amor.

—Buenos días. — se giró y le dio un beso.

—¿Te ayudo?

—No, ya terminé. Solo lleva el desayuno a la mesa. — sonríe.

—De acuerdo.

Se separó y llevó la comida a la mesa, apartó la silla para que Harry se sentara y luego se sentó en la suya.

—¿Se nota mucho la pancita? —dijo el moreno.

—Mmm. — el rubio examinó el vientre de su novio. —No se nota tanto.

—¿Me quedará con el traje?

—Yo digo que sí.

—Si tu lo dices. — sonrío.

—Esto está muy rico. — dijo comiendo.

—Gracias, algo aprendí.

—Cocinas mejor que yo.

—Siempre que vamos a la casa de Bill y Fleur, ustedes queman las cosas y Fleur y yo nos debemos de encargar de la comida.

—Eso es cierto... Por eso cocinas mejor que yo. — ríe.

—¿Te parece si vamos a la casa de Mione?

—Me parece bien, ¿luego vamos con Andro?

—También me parece bien.

Terminaron el desayuno y Draco lavó los platos, se cambiaron y dirigieron a la casa de Mione. Para sorpresa de ambos, Ginevra y Astoria estaban allí.

—Hola chicos, pasen.

—Hola Mione. — ambos pasaron y Harry abrazó a la castaña.

—Que alegría verlos.

—Lo mismo digo.

—Draco, ¿quieres cargar a Lily Luna?

—Mmm, está bien. — alzó a la bebé.

—Se parece a ambas... Ah, ya veo por qué es su hija. — dijo Harry.

—Y sí Harry, Astoria hizo un buen trabajo llevándola en su vientre. — replicó Ginny.

—Nueve meses no fueron en vano Tori. — dijo Herms.

—No, no lo fueron. Estamos muy felices con nuestra niña. — sonrío.

—¿Y Ronald?

—Durmiendo.

—Le voy a ir a despertar. — dijo el moreno.

—No, te lanzará un crucio.

—¿Tanto por dormir?

—Sí, y es peor por la comida.

—Ya lo creo. — dijo el rubio jugando con su ahijada.

Pasaron toda la mañana juntos, luego la pareja de oro (Draco y Harry) se fueron al cine.
Vieron dos películas y fueron a un restaurante al estilo muggle.

—¿Estás emocionado?

—Mucho Draco, mañana nos casaremos. sonrío.

—Sí, y nos jugaremos amor eterno.

—Será como un Juramento Inquebrantable, pero sin necesidad de muerte.

—Exacto. — agarró la mano de su novio y la entrelazó con la suya.

—La comida está rica.

—Sí, mejor que las que haces. — bromeó.

—¿Cómo? Quiero el divorcio.

—Ni nos casamos. — rió.

—Cuando nos casemos me divorciaré. — ríe también.

Terminaron de comer y le pagaron al mozo. Fueron a su casa y jugaron con las almohadas, decidieron dejar de hacerlo porque Harry rompió un jarrón y no querían más accidentes.

Se acostaron a dormir abrazados, mañana les esperaba el día más lindo de sus vidas.

𝓣𝓾 𝓡𝓮𝓬𝓾𝓮𝓻𝓭𝓸 - 𝓓𝓻𝓪𝓻𝓻𝔂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora