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El día había llegado.

Ambos ya estaban levantados, pero no se vieron porque cada uno se fue con sus respectivas "estilistas".

—Draco quédate quieto, que o sino no te puedo colocar bien el moño.

—Lo siento Astoria. — se quedó quieto.

—Sé que estás nervioso, yo también lo estaba. ¿Recuerdas? Me tuvieron que hacer el peinado tres veces.

—Lo recuerdo muy bien.

—Ya quedó. — se aparta para que se mire en el espejo.

—Gracias Tori. — sonrío.

—No hay de qué. — también le devolvió la sonrisa.

—¿Salimos? — el rubio asistió.

Tori salió primero, y se fue con Ginny, quién también ya había salido de la carpa en donde estaba Harry. Ellas eran las damas de honor, Pansy y Hermione eran las madrinas... ¿Por qué dos? Porque o sino se peleaban por el puesto. Ambas se fueron juntas y se posicionaron al lado de las otras dos chicas.

Draco salió de la carpa y caminó hacia el altar, se detuvo a esperar a Harry.

Al cabo de un ratito, este salió acompañado de Arthur. Estaba tan radiante, y la panza le hacía ver tan tierno. Y sí, sí le entró el traje.
Llegó y Draco lo tomó de la mano para que suba el escalón.

—Queridos Draco Lucius Malfoy y Harry James Potter. Hoy estamos en un día muy especial para ambos, en donde ustedes se comprometerán. — dijo el cura.

—Primero que nada, quiero decir algo. Se me hace extraño ver dos madrinas y dos padrinos (Blaise y Ron).

—Es que se peleaban por el puesto. — dijo el rubio y todos rieron.

—De acuerdo, sigamos.

Después de un mini discurso, llegaba la pregunta más esperada.

—Draco Lucius Malfoy, ¿aceptas a Harry James Potter como tu legítimo esposo, para cuidarlo y amarlo hasta que la muerte los separe?

—Acepto. — dijo mirando a su novio y sonriendo.

—Y tú, Harry James Potter, aceptas a Draco Lucius Malfoy como tu legítimo esposo, para cuidarlo y amarlo hasta que la muerte los separe?

—Acepto. — dijo sonriendo.

—Bien, si hay alguien que se opone... Hable ahora o calle para siempre.

—Juro que si alguien se opone les mando un crucio. — dijeron ambos chicos.

—Muy bien, como no hay nadie. Pueden besarse.

Draco soltó las manos de Harry y agarró su cara, inclinó su cabeza para besarlo. El mejor se puso de puntitas y unieron sus labios en un dulce y tierno beso.
Se separaron porque el cura tenía que decir algo más.

—Ya pueden ponerse los anillos, mientras dicen sus votos.

—Yo, Draco Malfoy, juro amarte y protegerte de todo mal para siempre. Aunque las cosas se compliquen, juro estar contigo hasta la eternidad... Porque te amo. — puso el anillo.

—Yo, Harry Potter, juro amarte y estar contigo hasta la eternidad. No importa si en nuestros caminos hay baches, me quedaré contigo incluso si me van a lanzar un Avada kedavra... Porque te amo. — puso el anillo.

Unieron sus labios en un dulce beso de nuevo.

—Padrinos y madrinas, por favor firmen los papeles. — dijo el cura.

Los cuatro fueron a él y firmaron los papeles de la boda, eran testigos del acto más hermoso.

—Harry, debes tirar la flor que tienes en tu bolsillo. — dijo Hermione.

—Cierto. A la cuenta de... Uno, dos y tres. — lanzó la flor y Pansy la atrapó.

—¡La atrapé! ¡La atrapé! — dijo emocionada.

—Oh rayos, ¿justo ella debía atrapar? Ahora me pedirá todos los días que nos casemos. — bromeó Blaise.

—Como yo atrapé la flor, debemos casarnos. — lo besa.

—Que lindos. — dijo Luna.

—Te prometimos que serías nuestra primera invitada. — dijo Harry.

—Sí, gracias. — sonrió.

La fiesta duró hasta las 5 de la madrugada, luego se fueron todos a sus casas porque ya era tarde. Draco y Harry comieron lo que sobró de pastel.
El rubio alzó al moreno en modo princesa y lo llevó hasta la habitación, lo dejó en la cama y se acostó junto a él. Acarició su vientre, mientras contaban cosas que habían sucedido ese día.

Ambos estaban felices, muy felices. Estaban casados y esperaban un hermoso bebé, y todo... Juntos.

𝓣𝓾 𝓡𝓮𝓬𝓾𝓮𝓻𝓭𝓸 - 𝓓𝓻𝓪𝓻𝓻𝔂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora