Confusiones...

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Escucho un ruido muy fuerte en la puerta de la sala, bajo mi habitación, miro el reloj de la pared de la escalera son las 11:45 p.m. Casi media noche ; vuelvo a escuchar unos golpes en la puerta, estoy algo asustada. Antes de bajar hasta la sala para intentar averiguar que es, me devuelvo, subo las escaleras para mirar si mi madre ya a regresado, empujo suavemente la puerta, enciendo la luz y me llevo la sorpresa de que mi madre aun no regresa, estoy sola, totalmente sola y asustada, no deja de escucharse un fuerte ruido, finalmente tomo valor bajo las escaleras entro en la cocina para tomar en mano algo con lo cual pueda defenderme en cualquier caso de urgencia, me dirijo a la puerta, giro lentamente la perilla de la puerta, algo salta hacía mí y me tumba en el suelo, grito y observo de quien se trata, es mi padre, parece algo tomado.

Me toma del brazo fuertemente, me hace ponerme de pie y antes de que yo logre decir alguna palabra dice:

- Donde se encuentra tu madre, donde esta esa que se hace la ingenua, la que te miente cada dia de tu vida. Lo dice en un tono grave y casi gritandolo.

Yo logro safarme de sus manos, alejarme un poco de él. - No se, ella no ah regresado desde poco antes del almuerzo que se marcho para su trabajo.

- No me mientas. Grita y sube las escaleras sin decir más.

- No te estoy mintiendo y agradecería que te marches de mi casa ahora mismo, nunca me has llamado para saber si me encuentro bien, si necesito algo, nunca eh sabido lo que es tener un padre ami lado que me ame, o simplemente que este ahi para lo que yo necesite, no lo necesite antes y mucho menos ahora. Digo en una descarga de furia.

Él no logra terminar de subir las escaleras, veo la expresión en su cara parece que las palabras tomaron un sabor amargo en su boca, retrocede, mientras baja me mira fijamente.

- Nunca me importaste, solo fuiste un pequeño estorbo que cada ves crecía mas y mas, aunque tu madre no quiso abortar, para mi ya estabas muerta, por lo mismo desde que nos separamos no me interese por ti. Dice, en sus ojos ahi un sentimiento vacío, su corazón se encuentra congelado.

Sus palabras logran herirme, él sabe que asi es, pero no le importa, parece orgulloso de haberlo dicho y en este momento mi furia se reúne también con el dolor, un dolor que te mata, se convierte poco a poco en odio. Logro apartar por un momento el nudo que se encuentra en mi garganta para empujar unas palabras a salir.

- Escuchame bien, puede que para ti este muerta, aunque lleve tu sangre, soy tu hija, pero no te preocupes por mí, porque sin tu ayuda saldré adelante como lo eh logrado hasta ahora, asi que vete, no te quiero ver nunca mas en toda mi vida,solo espero que no llegues a ocupar mi ayuda, porque en ese momento para mí tu ya estarás muerto.

Apenas dio unos cuantos pasos hacia atrás, cerre la puerta en su cara. No podía analizar lo sucedido, en mis venas corría un odio inexplicable, que en algún momento solo fue tristeza.

Vuelvo a mirar el reloj, marca las 2:30, mi madre aún no vuelve del trabajo, comienzo a preocuparme. La llamo a su celular, pero no atiende a mis llamadas. Me acomodo en el sillón a esperar que regrese, pero al ser ya muy tarde y encontrarme cansada, confundida por algunas cosas que mí padre dijo sobre ella, su reacción al venir a buscarla, me quedo pensando lo sucedido, hasta quedarme dormida.

Me encuentro en un bosque, parece que el sol comienza a caer, la noche empieza apoderarse del día, observo unos lobos me estan siguiendo, no parecen muy contentos me gruñen, uno de ellos me enseña sus colmillos afilados, estan llevandome junto a un precipicio, nuevamente no encuentro alguna opción para alejarlos de mi, tampoco puedo escapar, saltan sobre mi volviendo a caer yo al vacío, miro sangre en el suelo de inmediato volteo a mirarme pero no,  estoy bien, a lo lejos veo un cuerpo, no logro distinguir su cara ni reconocer de quien se trata, salgo corriendo para pedir ayuda pero no logro avanzar, me percato que estoy encerrada en una caja de vidrio no mas grande que yo, me llega a la altura de los hombros, alzo los brazos para tomar el borde del vidrio eh impulsarme para lograr salir de aqui, mientras me impulso el vidrio rosa mi piel cortando con el filo mi costado, aunque el dolor comienza a recorrer mi cuerpo y con ello también siento algo que baja en dirección a mis caderas unas pequeñas gotas de sangre surgen de aquellas cortadas, al llegar arriba salto para salir completamente. Afuera la neblina a cubierto todo a su paso, solo hay  un 30% de visibilidad, aun veo aquel cuerpo tirado a lo lejos cubierto de sangre, me acerco poco a poco a cierta distancia logro ver que se trata de un hombre pero no alguien que reconozca.

Escucho un ruido y entre la neblina aparece una silueta de una persona con un cuchillo, sus manos tienen mucha sangre .

El asesino "pienso", mientras intento alejarme, la silueta empieza acercarse no puedo distinguir su rostro pero me resulta familiar, no intento huir, la intriga me abunda, se acerca cada vez mas en un sollozo, al estar casi frente ami veo que es mi padre y un fuerte dolor recorre mi pecho, él se abalanza sobre mí comenzando a llorar, sus manos tocan mi espalda dejando con ellas una mancha de sangre, otra más porque mi costado se ah cubierto de sangre por las cortadas que me produjo salir de aquella caja.

- Porque lo hiciste?  .Digo a mi padre señalando al hombre en el suelo.

- Se lo merecía, me robo lo que yo mas amaba y mato mi felicidad. Dice entre lágrimas.

- Que quieres decir? Explicate bien, le digo mientras lo aparto de mí.

- Verónica tu siempre seras mi niñita...

- Vero, vero, " VERÓNICA ".Grita mi madre, sacandome de aquel sueño y percatandome que estaba dormida en el sillón de la sala, pase toda la madrugada aca esperandola.

Luego de levantarme y saludarla. Fui a tomar una ducha para relajarme un poco, baje a desayunar, mi madre estaba esperando.

Cuando me senté junto a ella, mientras desayunabamos no podía dejar de pensar en todo lo que paso anoche y le pregunte a mi madre. .

- Puedo saber donde estabas anoche? Sabes porque mi padre vino a buscarte furioso? Por que no contestabas a mis llamadas?, esas y miles de preguntas mas que necesitaba que mi madre me respondiera.

"La verdad no es lo mejor que podamos escuchar, pero es mas sano escuchar la verdad, por mas que duela, a vivir toda la vida engañado".

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