Harry mira al centro de la pista, allí está él, ilumina la sala con su brillo, está bailando ajeno a todo el mundo.
Tiene los ojos cerrado, los labios rojizos abiertos cantando una canción cualquiera, las luces le iluminan y Harry no puede creer lo hermoso que es.
Es un gilipollas, él y su hermano lo son.
Es la segunda vez que lo pierden y esta vez parece que no hay una solución posible para volver a estar junto a él.
Observa el papel impreso que Louis, le ha arrojado contra el pecho.
Pasea los dedos por la fotografía, tratando de memorizar cada aspecto de ella.
Acerca su nariz a la fotografía, oliendo el dulce rastro, impregnado del omega.
Siente las lágrimas agolpar contra sus ojos, si él tan sólo supiese el infierno que han tenido que pasar para estar con él, tal vez, sólo tal vez podrían volver a ser una familia.
Los recuerdos de aquellos infernales cinco años han dejado estragos en él.
Tiene pesadillas constantes, despierta cada noche empapado en sudor, lleno de temor, asustado.
El rostro de Castilla es protagonista de cada una de sus pesadillas, el recuerdo de aquel viejo alfa, se cierne sobre él, siendo el mismísimo judas.
Tiembla. Tiene ataques de pánico constantes. No es capaz de estar un sólo segundo sin la ansiedad agolpando contra su pecho y siente que la paranoia le acabará volviendo esquizofrenico.
Está muy enfermo, muy asustado y lo único que ha conseguido que se mantenga cuerdo, en aquella macabra danza con el mafioso español, es el recuerdo del omega.
Vuelve a mirar al omega.
Es feliz. Baila ajeno a todo el mundo y Harry quiere hundir su cabeza en el cuello de Louis.
Anhela cada partícula que compone el pequeño cuerpo del oji azul, anhela las caricias nocturnas, los besos mañaneros y la voz angelical penetrando en sus oídos.
Lleva cinco años soñando con el momento de estar con él, pero ahora es Louis quien quiere mantener la distancias, es el omega quién les rechaza.
El macho alfa, apoya todo su cuerpo contra la barandilla, está tan cansado, tan cansado de luchar contra la corriente, de tratar de no perder la cabeza, aferrarse al recuerdo de Lou, ha sido el refugio de no caer en la autodestrucción.
Siente los brazos de Edward a su alrededor.
-Ya estoy aquí - murmura el menor abrazando con fuerza a su hermano.
Edward es el eslabón fuerte de la relación o eso es lo que aparenta ante la sociedad, pero la verdad es que no hay noche que no se despierte en la oscuridad de las tinieblas, llorando cómo un cachorro, incampaz de controlar a su alfa.
Matar a Castilla, fue un gran alivio, pero las heridas que ha sembrando en sus almas, nunca terminarán de cerrarse.
Día a día era una tortura. Y lo único que les ha salvado de sus pensamientos suicidas es pensar en la angelical mirada de su amor.
Castilla está muerto. Rocio desaperecida. Y todo parece que está volviendo a reconstruirse poco a poco.
Todo.
Todo menos el haber fallado a su omega.
-¿Vais a seguir llorando o vamos hacer algo pare recuperar a vuestro omega?- el rostro pecoso de Collin, aparece en mitad de los dos cuerpos.
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Aprendí
RomanceHan pasado cinco años desde que Louis vio por última vez a los hermanos Styles. Ahora parece que su vida ha comenzado a establecerse poco a poco. Tiene dos hijos, un trabajo donde gana dinero y su sueño cumplido. Una noche se recuentran. ¿Podrán...
