De fiestas & confeciones 2 parte

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De: 🐶 Mingyu

¿Ya estás listo?
Estoy afuera ☺

Tu: ya salgo

Mentalizandose, respiro por enésima vez preparándose para hacerle frente a cualquier situación que pudiera ocurrir. Pero ninguna de las situaciones por más paranoica que las haya imaginado lo preparo para lo que se encontró
-Tal vez... Si sea gay... -susurro para si mismo al encontrar recargado al moreno en un carro blanco frente a su casa, entallado en unos pantalones de piel negro con botines y camisa del mismo color. No necesitaba mirarse en un espejo para saber que estaba sonrojado.

-¡wow Wonwoo, Que guapo te vez!- halagaba en cuanto levantaba la mirada y se encontraba con el azabache.
No podía negarlo, estaba tan nervioso que se había esmerado más en su vestimenta que nunca en su vida.

-Aunque... En la presentación de esta tarde, también estabas muy guapo. - sus palabras lo traían a la realidad, la realidad dónde había confesado sus sentimientos hacia Mingyu frente a media escuela. Fue conciente de que el moreno esperaba una respuesta, pero no tenía ni idea de que responder - ¡¿Que?! ¿No preguntarás cómo lo sé?
-Te vi- El puchero que le ofrecía le ablandaba los nervios, haciendo que sonriera.
-¡¿Que?!- repetía en el mismo tono chillón anterior - Tu si sabes cómo arruinar sorpresas.
-Realmente me sorprendiste - respondía al pasar a su lado para subir al carro.

El viaje no fue tenso, Mingyu como siempre hablaba por los dos, y él se limitaba a asentir, reírse o hacer un comentario random de la conversación.

En la fiesta fue casi igual. Aunque notaba las miradas de las chicas en ellos, pero habían unas cuantas diferentes y lo sentía. También sentía los murmullos y risas burlonas, todos sabían que le atraía Mingyu. Se sentía tan estúpido y fuera de lugar.

-¿Te encuentras bien? - la cálida mano del moreno tocaba su frente. No, no sé encontraba bien, había estado bebiendo para calmar sus nervios y ahora se sentía mareado. Y no se sentía capaz ni de articular palabra.-ven Won, vamos a tomar aire
Lo tomaba de la cintura mientras hacía que el se apoyará de su hombro, y juraba por lo más sagrado que esa mano en su cadera se sentía tan correcta, como si la palma del moreno encajara perfectamente en su cuerpo.
Mingyu lo dirigía hasta el balcón de una habitación apartada, recostandolo en un pequeño sillón al aire libre "que elegancia" pensaba, y se reía al momento. Era gracioso lo que llegaba a pensar estando ebrio.

-Toma, bebe- su corazón sufría un micro infarto al pensar que mingyu lo llamaba bebé, pero su aclaración llegó cuando una botella tocó sus labios.

Mientras bebía lo miro de reojo. Se permitió detallarlo, sus labios eran tan carnosos. Se imagino besándolos, el sabor que deberían tener, su textura.  Sus ojos, sus cejas, eran pequeñas, deseaba ver cómo se fruncían al sentir placer. Sus mejillas, su cuello, tal vez lo que más le atraía era su color de piel, la necesidad de tocarlo le abrumaba.
La tensión que sentía era ridícula, necesitaba sacar todo lo que tenía en su pecho o explotaría.
Cuando mingyu se separó, sus reflejos actuaron más rápido, sujetándolo de la muñeca.

-Mingyu, necesitamos hablar.

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He recibido muchas notificaciones de esta historia, realmente me hace feliz leer todos sus comentarios y recibir los votos. No saben cuánto me motivan a querer terminarla. Por qué ni se imaginan lo que se viene 😉
Muchas gracias a todas ❤️

BROMANCE MEANIE Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora