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La coreana miraba sorprendida a la chica desilusionada al frente suyo, mientras la Taiwanesa la miraba fijo, con su corazón hecho pedazos. Jihyo miró al chico con ojos suplicantes, este entendió y se dirigió a la habitación que compartía con la chica de ojos grandes.

Cuando el chico se fue, un silencio infernal se hizo presente, mientras Jihyo estaba cruzaba los brazos y esperando a que esta hablara.

—Vaya Jihyo-ssi— Tzuyu rompió el silencio incomodo. —, Quien diría que algún día encontrarías un novio— Sonrió con tristeza bajando la cabeza.

—¿Qué haces aquí?— preguntó un poco molesta y Tzuyu soltó una risa de dolor. —Vine a hacerte una sorpresa—respondió extendiéndole los chocolates que habia comprado y soltando un suspiro en el proceso. 

Jihyo empezó a reír, Tzuyu la miró frunciendo los labios y el ceño.— ¿Qué te da gracia?— preguntó Tzuyu con cólera creciente y lagrimas de impotencia.

—Tu me das risa — Responde Jihyo más tranquila mientras se limpiaba una lagrima de la risa. — Te vez tan patética e ilusionada, me dan más ganas de destrozarte más— Tzuyu respiraba con dificultad y con la cabeza gacha, lagrimas salían de los ojitos de Tzuyu, trataba de controlarse pero todo lo que le decía Jihyo no ayudaba en nada.

—, Eres un fenómeno— Dijo Jihyo con una sonrisa ladina, aquellas palabras se clavaron en el corazón de Tzuyu y miles de recuerdos pasaron por su mente.— Yo no quiero a una chica con pene—Poco a poco Jihyo se acercaba a la chica con cabello castaño.—, ¿Quién en su sano juicio lo querría?— Hizo una pausa mirando a la contraria de arriba a abajo.—, te querría a ti — agarró los chocolates de Tzuyu y los tiró al piso, mientras que Tzuyu seguía con la cabeza gacha apretando sus puños.

Antes de que se acabara la paciencia de Tzuyu, esta corrió hacia la puerta, la cual quedaba a pocos metros de ellas.

La abrió con brusquedad ocasionando un chirrido fastidioso en el proceso y corrió lo más que pudo, trató de alejarse lo más posible de aquella chica que tanto amaba, la cual la habia dejado como un corazón roto y con más heridas que sanar.

Observo a su alrededor y vio un carro amarillo deportivo, supuso que era un Uber a si que se subió en el carro esperando que la conductora se subiera.

Una chica de cabello castaño se dio vuelta encontrándose con una taiwanesa mordiéndose en labio y perdida en sus pensamientos. —¡TU CHINA MADR— Se calló al ver la mirada asesina en los ojos de la extraña que esta en su auto.

—Entra de una maldita vez y llévame lejos de este asqueroso lugar— Le dijo a la chica que estaba dudando de entrar al carro. —¡Que esperas te pagaré lo que quieras pero apresúrate!— demandó Tzuyu, la peli-castaña que entró y pasó al volante con rapidez, se la quedó mirando con una cara sorprendida y dudosa, pero al notar la mirada vacía y que reflejaba tristeza de la Taiwanesa, decidió arrancar y manejar a un lugar que a ella le encantaba, el mirador.

El silencio reinaba y el lado curioso por la Taiwanesa aumentó, pero se alarmo al verla llorando, sus palabras salieron primero que una idea decente.—¿Sucede algo señorita?—  preguntó la muchacha con una mirada preocupada. La Taiwanesa se volteó por inercia, encontrándose unos ojos verdosos mirándola por el retrovisor, la mirada de Tzuyu era seria, mientras la de la chica era amable y con una sonrisa e sus labios.

—Nada que le incumba— La chica soltó una risilla y Tzuyu la miró confundida. La pelinegra paró el carro y volteó. — Este es mi carro y cualquier persona que se suba en el me importa— Dijo con el mismo carácter que la Taiwanesa, pero con una sonrisa burlona.

La taiwanesa se sorprendió por el tono que utilizó, nadie en la actualidad le hablaba de esa manera, solamente Momo cuando la regañaba por dejar que sus sentimientos reinaran antes que su sentido común.

❝Asesina para navidad❞ || Satzu || G¡PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora