Hacer que un tritón entrara en el asiento trasero de su auto era una situación en la que jamás en su vida, ni en sus más locos y extravagantes sueños, imaginó que se encontraría. Le fue especialmente difícil hacer que la cola del tritón entrara sin que quedara aplastada entre la puerta, le fue aún más difícil cubrir todo lo que se viera sospechoso con toallas y ropa, y fue casi imposible vendar la herida de su abdomen, más aún porque no tenía un botiquín de primeros auxilios en su auto y por lo tanto, no contaba con vendas para usarlas.
Al final terminó por enredar una toalla alrededor de él y apretarla lo más que pudiera, era el peor "vendaje" que vio jamás, pero tendría que servir por ahora.
Una vez cada tanto, mientras conducía de vuelta a su departamento, volteaba a mirar al asiento trasero por el espejo retrovisor, sólo para terminar haciendo una mueca, y es que el tritón se veía de lo más incómodo, estaba doblado como el esqueleto de un salmón que quedaba después de ser fileteado, casi hasta podría sentir lástima por él si la que tenía no la estuviera usando para compadecerse a sí mismo.
Si fue complicado llevarse al tritón de la playa le sería aún más complicado meterlo en su departamento.
Y, tal como pensó, lo desgastante llegó una vez aparcó en el estacionamiento de su edificio. Tuvo que esperar para asegurarse de que no había nadie cerca de ahí antes de nuevamente montarse un circo para sacar al tritón del coche e ir hacia el ascensor. Los minutos en los que éste llegó a la planta baja le parecieron eternos y le dio tiempo de pensar un poco más en sus acciones, y es que, ¿qué estaba haciendo a sus veintiocho años? En serio, ¿qué putas estaba haciendo? Como una persona pasara por ahí en ese momento y lo viera con lo que parecía ser un muchacho inconsciente medio desnudo iba a terminar en prisión.
Eso en el mejor escenario, ya que también estaba la opción de que lo terminaran encerrando en el laboratorio científico junto con el tritón por cómplice de secuestro... O podrían simplemente matarlo.
Afortunadamente no subió nadie al ascensor, por lo que llegó a su piso sin ningún inconveniente para encontrarse con el corredor vacío. Lo más difícil fue sostener al muchacho mientras buscaba las llaves de su apartamento, luego de eso, entrar a su hogar fue pan comido.
Cuando cerró la puerta con el pie y dejó las llaves en la mesita de la entrada, sintió que recobraba el aliento y podía respirar con normalidad de vuelta. Lo último que tuvo que hacer fue dejar al tritón sobre el sillón antes de desplomarse sobre la alfombra de su sala, buscando reunir un poco de la energía que perdió por todo el esfuerzo hecho. Tirado ahí en el piso pensó en qué debía hacer, sólo un poco pues no quería quebrarse la cabeza mucho en ese instante, y llegó a la conclusión de que, tal vez, él no estaba enteramente capacitado para cuidar de un ser marítimo que, se suponía, no existía.
Terminó por llamar a la única persona en la que podía confiar para estas cosas: Shōko.
La conoció en la preparatoria y habían pasado ya buena parte de sus vidas juntos como para poder llamarla su mejor amiga. Ella decidió estudiar biología y era encargada de la facultad de ciencias naturales en su misma universidad, además, tenía conocimientos médicos, ella debía saber qué hacer con una herida en el estómago... Y también podría decirle si era una buena idea darle de comer salmón cuando despertara o si eso sería considerado canibalismo.
Después de dos llamadas, la mujer le respondió, con la voz cargada de sueño y un tono que le indicaba no molestarla demasiado... Una pena que fuera Gojō quien la estuviera llamando.
—¿Qué quieres?
—Mi querida Shōko, buen día, ¿larga fiesta la de anoche? Ah, no te molestes en responder, Suguru me envió un par de fotos, es increíble que después de tantos años bebiendo aún te afecte el vodka, no pensaba que en la única fiesta a la que no voy decidieras subir a una mesa y-
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Wherever This Goes
FanfictionUna noche desastrosa de tormenta le traería a Satoru Gojō el que sería el más grande cambio en su cotidiana vida de maestro en la universidad Jujutsu. Conoció un mundo que hasta ese momento creyó mitológico, quedó encantado y se enamoró por completo...