El chico de baja estatura sintió sus mejillas arder al ver el contenido de la pequeña notita y con una casi invisible sonrisita tomó el caramelo que se encontraba dentro de la notita. Guardó en su mochila la notita y desenvolvió la envoltura de el caramelo lo tomo entre sus deditos analizandolo el olor de el dulce invadió sus fosas nasales, su boca se hizo agua en un instante y lo comió, el dulce sabor a caramelo explotó en su boca extasiándolo y a la vez endulzando su día.
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