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capitulo 8 ; no acepta un no como respuesta

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22 de abril de 1996

Han pasado unos días después de lo ocurrido. Todos en la casa Tendo estaban tranquilos... menos uno. Nuestro protagonista, Ranma, tenía un presentimiento de que algo iba a pasar, algo que no le gustaría. Y, como siempre, su instinto no se equivocaba.

Esa mañana, los rayos del sol molestaron sus ojos, forzándolo a abandonar un sueño plácido. Pero al intentar levantarse, notó un peso extra en su cama. Su padre roncaba en el otro extremo de la habitación, así que no era él. Al girarse, sus ojos azules se abrieron de par en par por el horror.

—¡AAAAAAAHHHHHHHH! —un grito desgarrador escapó de su garganta al ver a Shampoo durmiendo plácidamente a su lado, sonriendo como si estuviera en el mejor de los sueños.

Sin pensarlo dos veces, y actuando por puro instinto, agarró a la guerrera amazónica y la lanzó por la ventana de su habitación. El sonido de cristales rompiéndose y un suave "¡Aiyā!" seguido de un golpe sordo en el jardín llenaron el aire por un momento.

Todos en la casa, profundamente dormidos hasta ese instante, se despertaron de golpe por el alarido. En segundos, los pasos apresurados resonaron en el pasillo antes de que la puerta de su habitación se abriera de par en par.

—¡RANMA! ¿ESTÁS BIEN? —gritó Akane, con el rostro lleno de preocupación y el puño listo, asomándose primero por la puerta. Detrás de ella, Kasumi, Nabiki, Soun y Genma (en su forma de panda) aparecían con expresiones de sueño y confusión.

—... S-sí... Estoy bien... —logró balbucear Ranma, todavía temblando y señalando con un dedo tembloroso hacia la ventana rota. El corazón le latía con fuerza contra el pecho.

—¿Qué pasó? ¿Y por qué el muro está destruido? —preguntó Soun Tendo, frotándose los ojos y mirando el desastre: la ventana hecha añicos y el marco de madera astillado.

—Le pido mis disculpas, señor Tendo —se disculpó Ranma, incorporándose y haciendo una reverencia rápida, su rostro teñido de un rubor vergonzoso por no haber sentido antes la presencia de la amazona—. Pero... me encontré con Shampoo... durmiendo... a mi lado. No se preocupe, yo me encargo de arreglar el muro y la ventana.

Soun frunció el ceño, cruzando los brazos. Respiró hondo, tratando de mantener la calma. —Está bien.Que bueno que tienes esos... poderes extraños tuyos —dijo, eligiendo cuidadosamente las palabras—. Para solucionar rápidamente los problemas que, irónicamente, tú mismo causas.

En ese mismo instante, como si fuera un mal chiste del destino orquestado por algún dios bromista con un sentido del humor que le encanta joderlo, en ese instante una figura surgió en el marco de la ventana rota. Shampoo, con su ropa de batalla un poco rasgada por el lanzamiento y un pequeño rasguño en la mejilla , se levantó frotándose la cabeza con una mueca de dolor fingido. Pero en lugar de enojo o venganza en sus ojos carmesí, su rostro se iluminó con una sonrisa radiante y amorosa al ver a Ranma, como si el lanzamiento fuera un juego romántico o una prueba de fuerza que apreciaba.
— ¡Āirén! [¡Amado!] —exclamÓ en su japonés roto pero entusiasta, saltando de vuelta al interior de la habitación con una agilidad felina que hizo envidiar a cualquier gimnasta, como si nada hubiera pasado, aterrizando con gracia en el tatami—. Shampoo tan feliz de despertar junto a prometido valiente. ¡Qué fuerte lanzar! —dijo con admiración genuina, sus ojos brillando con adoración inquebrantable, como si ser arrojada por una ventana fuera el mayor cumplido que podía recibir de su "esposo", un testimonio de su fuerza.
Ranma retrocedió instantáneamente, poniendo la cama entre ellos como una barrera improvisada, su espalda contra la pared. Su rostro era una máscara de pánico e irritación, el sudor frío bajando por su espalda como un río. —¡¿Qué haces aquí?!¡¿Cómo entraste?! ¡Te dije que te largaras! —gritó, su voz elevándose en volumen con cada palabra, ecoando en la habitación pequeña. •Esta loca no entiende límites de donde viene •, pensó con enojo .
— Shampoo no ir a ninguna parte. Ley de Amazonas es clara —declaró ella, inflando el pecho con orgullo, su postura erguida como una guerrera invencible, sus músculos tensos bajo la tela de su traje—. Hombre que derrota a guerrera Amazonas es prometido. Shampoo encontrar manera de estar con Ranma. ¡Es destino! —sus palabras eran un mantra que repetía con convicción, como si la repetición pudiera hacerla realidad.
— ¡NO HAY DESTINO! ¡Y YO NO TE DERROTÉ COMO HOMBRE, FUISTE TÚ LA QUE ME BESÓ A MÍ! —rugió Ranma, su frustración haciendo que un jarrón en la repisa comenzara a temblar levemente, un signo sutil de sus poderes psíquicos respondiendo a su emoción descontrolada, el aire cargándose con energía invisible.
— Shampoo ver fuerza de Ranma. Ver poder. Es hombre más fuerte. Perfecto para Shampoo —insistió ella, dando un paso hacia adelante, su determinación un muro inquebrantable, sus ojos fijos en él como un depredador en su presa.
Akane, que había estado observando la escena desde la puerta con los puños apretados y una mueca de disgusto que distorsionaba su bonito rostro, no pudo contenerse más. Se interpuso entre Shampoo y Ranma, su rostro encendido de furia, los ojos echando chispas como fuego azul. —¡Él ya dijo que no quiere nada contigo! ¿No entiendes? ¡Aquí no se fuerza a nadie a casarse! ¡Eres una loca obsesionada! —gritó, plantándose firmemente, su cuerpo tenso como un arco listo para disparar, su presencia una barrera protectora.
•Nuestros padres opinan distinto• - se dijo en pensamientos el pelinegro, recordando el compromiso forzado con Akane que sus padres habían arreglado, pero sacudiendo la cabeza para enfocarse en el momento presente, la ironía no escapándole.
Shampoo miró a Akane con desdén, su expresión cambiando a una de superioridad amazónica, sus labios curvándose en una sonrisa condescendiente. —Tú solo ser niña celosa. Ranma ser de Shampoo. Ley es ley. Tú no entender, tú débil.
— ¡La única ley aquí es la de los puños si no te vas de una vez! ¡Eres una intrusa, una acosadora! —replicó Akane, adoptando su postura de combate, sus pies firmes en el tatami, su ki fluyendo con ira.
Antes de que la pelea estallara en el pequeño espacio de la habitación, Ranma intervino, su voz cortando el aire como un cuchillo. —¡BASTA! —La voz de Ranma retumbó en la habitación, y esta vez, sin querer, su poder respondió a su emoción. El jarrón que temblaba se elevó unos centímetros de la repisa antes de estrellarse contra el suelo con un estruendo que hizo saltar a todos. Todos, excepto Shampoo, dieron un respingo, los ojos amplios por el display accidental. Ranma respiró profundamente, contando hasta diez mentalmente para calmarse, su pecho subiendo y bajando. •Control, Ranma, control. No destruyas la habitación otra vez. No le des a Genma más excusas para quejarse•, se recordó, su frustración consigo mismo añadiéndose al mix.
—Shampoo —dijo, intentando calmarse, su voz más firme ahora, aunque aún temblaba por el adrenaline—. Escúchame bien. No voy a cumplir tu ley. No voy a ser tu prometido. Punto final. Puedes insistir mil veces, pero la respuesta siempre será la misma. Vete, o te lanzo de nuevo.
La sonrisa de Shampoo finalmente se desvaneció un poco, sus ojos mostraron algo de decepción, pero su determinación no flaqueó en lo más mínimo. —Ranma cambiar de opinión. Shampoo demostrar que es mejor mujer para él. Shampoo cocinar, limpiar, pelear a su lado. Shampoo no rendirse nunca. Āirén ver.
Antes de que Ranma pudiera responder con más fuerza, una nueva voz, cargada de somnolencia y confusión, surgió desde la puerta, añadiendo más leña al fuego. —¿Oye?¿Qué pasa con toda esta bulla? Es demasiado temprano para dramas... —Ryoga, con el pelo alborotado como un nido de pájaros, quien había pasado la noche otra vez perdido cerca de la casa Tendo (Kasumi con ranma le habían ofrecido quedarse a dormir ), se quedó boquiabierto al ver a Shampoo en la habitación de Ranma, su somnolencia evaporándose al instante—. ¿¡ELLA!? —gritó ya despierto al ver mejor quién estaba allí, su voz elevándose en indignación—. ¿¡Qué hace ELLA aquí!? ¡Pensé que la habías echado para siempre!-
Shampoo giró la cabeza hacia Ryoga y lo miró de arriba abajo, reconociéndolo como el chico que había intentado detenerla anteriormente, su expresión se endureció, sus ojos narrowing en desafío como una predadora. —Tú. Tú interponerte otra vez. Shampoo no permitirlo. Tú estorbo para āirén y Shampoo.
El caos estaba a punto de desatarse de nuevo, la habitación pequeña sintiéndose aún más claustrofóbica con todas las personas y tensiones. Ranma miró al techo, pidiendo paciencia a cualquier dios que estuviera escuchando, sentia demasiada frustración. Su vida había vuelto a convertirse en el torbellino del que tanto había intentado escapar, un ciclo interminable de intrusiones y peleas.
—Esto va a ser un día muy, muy largo —susurró para sus adentros, mientras se preparaba para otra ronda de evitar destruir la casa con una pelea. —Yo me encargo —les avisó a los demás, extendiendo su mano con determinación. Sus ojos brillaron celeste, un brillo más intenso esta vez, y con telequinesis, levantó a Shampoo en el aire, mandándola volar aún más lejos que antes, a través de la ventana rota, con un grito de "¡Aiyā!" ecoando en la distancia, su cuerpo girando en el aire como una hoja en el viento.
—Listo —dijo Ranma, exhalando aliviado mientras el brillo se desvanecía, el aire en la habitación calmándose un poco. Pero en su mente, sabía que esto no era el fin; Shampoo no se rendiría tan fácilmente. •Esta vez, la eché con más fuerza. Espero que no vuelva pronto•, pensó, pero su paranoia le decía lo contrario.
Kasumi, siempre la voz de la razón en medio del caos, hizo aplaudir sus manos suavemente para romper la tensión, su presencia calmada como un bálsamo. —Bien, si ya nos calmamos, prepárense para la academia. Y después, Ranma, arreglas el muro —habló esta vez Kasumi de forma calmada, su sonrisa gentle trayendo un poco de normalidad al caos, como si estuviera comentando el clima.
Todos asintieron, dispersándose para prepararse con un murmullo de quejas y suspiros. Ranma, aún agitado, usó su telequinesis para reparar todo rápidamente recogio los fragmentos de vidrio esparcidos, levitándolos en un torbellino controlado antes de recomponer  la ventana con un brillo sutil en sus ojos. El marco se soldó como por arte de magia, la madera crujiendo al unirse, dejando el cuarto como nuevo en minutos. Izumi apareció a su lado, invisible para los demás, con una expresión de preocupación maternal, su forma etérea flotando ligeramente sobre el piso.
—Ranma, esa chica no va a parar. ¿Qué vas a hacer? —preguntó el fantasma, su voz suave pero llena de preocupación, como una madre aconsejando a su hijo.
—No lo sé, Sra Izumi. Pero no puedo dejar que siga invadiendo mi espacio personal, Si vuelve, tendré que ser más firme —respondíó Ranma en voz baja, mientras se vestía para la escuela con movimientos automáticos, atando su camisa china roja. •Aunque con mis poderes, podría lanzarla a China de una vez y terminar con esto. Pero... ¿y si eso la hace más obsesionada?•, pensó con un toque de humor negro mezclado con resignación.
En el desayuno, la tensión aún flotaba en el aire como una nube pesada y opresiva, haciendo que la comida pareciera menos apetecible. Akane comía en silencio, su rostro todavía rojo de ira por la invasión de Shampoo, masticando su arroz con fuerza innecesaria, como si estuviera descargando su frustración en la comida. Ryoga devoraba su plato con una mirada asesina cada vez que alguien mencionaba a la amazona, sus colmillos casi visibles en su expresión. Nabiki, siempre oportunista, comentó con una sonrisa astuta, masticando su toast con deliberación lenta, su mente ya calculando ganancias potenciales.
—Oye, Ranma, si esa amazona sigue apareciendo, podría cobrarle entrada por "visitas sorpresa". O mejor, fotos para vender en la escuela. Imagina el título: 'La obsesión amazónica de Saotome: edición matutina'. Podría hacer una fortuna con las chicas de la academia que están obsesionadas con el drama —dijo, su voz ligera pero con un filo calculador.
—No es gracioso, Nabiki —gruñó Akane, apuñalando su comida con el tenedor, el metal raspando el plato con un sonido chirriante que hizo winced a Kasumi—. Esa loca no entiende un "no". Primero el beso forzado, ahora durmiendo en su cama. ¿Qué sigue? ¿Mudarse aquí y decorar el dojo con carteles de 'Shampoo y Ranma para siempre'?
Genma, en forma de panda, sostenía un cartel que decía: "¡Entrena más para espantarla!", pero su expresión era más de diversión perezosa que de preocupación real, sus ojos pequeños brillando con oportunidad. Soun, por su parte, suspiraba mientras bebía su té verde caliente, el vapor subiendo como un velo. —Ranma, hijo, esto es serio. Tus poderes son impresionantes –vi cómo arreglaste el muro en segundos–, pero esa chica es persistente. Quizás deberíamos hablar con su familia, si es que tiene una aquí en Nerima. No podemos tener destrozos todos los días; el dojo no es un campo de batalla.
Ranma asintió, pero su mente estaba en otra parte, su paranoia creciendo con cada minuto que pasaba sin incidentes, su tenedor flotando levemente por accidente antes de que lo bajara con un gesto de concentración rápida. "Lo siento", murmuró avergonzado. •Ella va a volver. Lo sé. Mis visiones no mienten. Tengo que estar listo para lo que sea•, pensó, su apetito evaporándose.
Kasumi, sirviendo más té a todos con gracia, sonrió suavemente para aligerar el ambiente. —No te preocupes, Ranma. Todos estamos aquí para ayudarte. Tus poderes son un don, aunque extraños. Usalos sabiamente, y recuerda que eres parte de esta familia ahora. ¿Quieres más arroz?
El desayuno terminó en una nota incómoda, con conversaciones forzadas y miradas preocupadas, y el dúo –Ranma y Akane – se dirigió a la academia Furinkan mientras tanto ryoga cuado salió se volvió a perder . El camino fue tenso, con Ranma escaneando cada esquina, extendiendo su "radar" psíquico –ondas de radio mentales que había estado entrenando– para detectar cualquier presencia amazónica. Akane , caminando a su lado con pasos pesados, notaba su ansiedad y trataba de distraerlo. —Oye, Ranma, ¿quieres entrenar después de clases? Tus poderes son geniales, pero no olvides que me tienes a mi y ai familia para ayudarte .
—Gracias, akane —dijo Ranma, apreciando el apoyo, una sonrisa genuina cruzando su rostro por primera vez esa mañana—. Suena bien. Necesito relajarme -  por accidente su mano rozando la de azabache por un momento , enviando un cosquilleo que él ignoró por ahora, aunque su corazón se calento . —
Pero la paz duró poco. En medio de la clase de matemáticas, cuando el profesor explicaba ecuaciones en la pizarra con un dron monótono que hacía cabecear a varios estudiantes, un estruendo sacudió el salón como un terremoto localizado. El muro lateral explotó en una nube de polvo y ladrillos, enviando fragmentos volando por el aire y haciendo que los estudiantes gritaran de pánico, sillas cayendo al suelo en un caos de piernas y brazos. El profesor se escondió bajo el escritorio, gritando "¡Terremoto! ¡Al suelo!", pero Ranma sabía que no era eso. Su radar mental había picado segundos antes, pero demasiado tarde. Por el agujero irrumpió Shampoo, cargando una caja de bento envuelta en un paño colorido con patrones chinos tradicionales. Su sonrisa era radiante, como si destruir propiedad escolar fuera lo más normal del mundo, su entrada dramática dejando un silencio atónito antes de que los murmullos comenzaran.
— ¡Āirén! Shampoo traer almuerzo especial. Cocinado con amor para esposo fuerte —anunció, ignorando el caos a su alrededor, su voz resonando en el salón ahora silencioso por el shock, el polvo asentándose como niebla.
Ranma se levantó de un salto, su rostro una mezcla de incredulidad e ira, el polvo asentándose en su cabello negro como nieve sucia. —¡¿Qué carajos haces aquí?! ¡¿Y por qué destrozas el muro?! —gritó, su voz ecoando, los estudiantes mirándolo como si fuera el héroe de una película.
Akane, sentada al lado, se puso de pie con los puños apretados, su expresión furiosa, el enojo de la mañana regresando con fuerza. —¡Fuera de aquí! ¡Esto es una escuela, no tu casa! ¡Estás loca si crees que puedes irrumpir así y actuar como si nada!
Shampoo ignoró a Ranma por un momento y se acercó a Akane, quien se puso en guardia, su cuerpo tenso. Con una sonrisa maliciosa, la amazona se inclinó rápidamente y plantó un beso en la mejilla de Akane, un gesto rápido pero deliberado. —Beso de la muerte para niña celosa. Ahora, tú enemiga de Shampoo.
Akane se quedó tiesa por un segundo, tocándose la mejilla con disgusto, pero sus ojos ardían de furia. Ella ya sabía sobre el "beso de la muerte" –Ranma se lo había advertido en una visión previa, explicándole las tradiciones amazónicas–, así que no se sorprendió. En cambio, adoptó una postura de combate, su ki fluyendo con determinación. —Acepto tu desafío —dijo con voz firme, lista para pelear, su voz cortando el aire como un desafío formal.
Shampoo rió, sacando sus armas –un par de mazas pesadas que giró con experto–, su expresión cambiando a una de excitación guerrera. —¡Bien! Shampoo acabar contigo primero, luego āirén mío. Niña celosa aprender lección.
Las dos chicas se lanzaron al ataque en una pelea feroz que transformó el salón en un campo de batalla improvisado. Akane con patadas rápidas y puñetazos precisos, su estilo Tendo fluido y agresivo, aterrizando un golpe en el hombro de Shampoo que la hizo retroceder con un gruñido, el impacto resonando como un trueno. Shampoo contraatacó con swings de sus mazas, el metal silbando en el aire como serpientes, rompiendo un escritorio en dos con un golpe que envió astillas volando, forzando a Akane a rodar para esquivar, su uniforme escolar rasgándose ligeramente en el proceso. El salón se convirtió en un caos absoluto: estudiantes huyendo hacia las puertas en estampida, gritando "¡Pelea! ¡Llamen al director!", papeles volando como confeti en una tormenta, el profesor asomando la cabeza desde su escondite para gritar "¡Deténganse!" pero sin atreverse a intervenir. Akane conectó una patada en el abdomen de Shampoo, quien gruñó pero respondió con un barrido bajo que casi derriba a la azabache, su pierna barriendo el piso como una guadaña. "¡Eres fuerte, pero no lo suficiente!" gritó Shampoo, su acento chino haciendo sus palabras más amenazantes, su sudor brillando bajo la luz de las lámparas del salón.
Ranma se quedó como espectador al principio, su mente trabajando a mil por hora, analizando cada movimiento. •Algo malo va a pasar. La visión... la poción. No puedo intervenir aún; Akane necesita esto para probarse•, pensó, recordando el frasco mágico que Shampoo planeaba usar, su corazón latiendo con anticipación.
Efectivamente, durante la pelea, Shampoo, viendo que Akane no caía fácil y que su orgullo amazónico estaba en juego, sacó un frasco escondido de su bolsillo con un movimiento fluido, rociando el shampoo especial hacia ella en un momento de distracción. —¡Olvidar āirén para siempre! —gritó, el líquido volando como una niebla perfumada pero siniestra.
Akane estaba distraída en un golpe, y el líquido estaba apuntó de ir directo a su cabello, el aroma químico llenando el aire. Pero Ranma, alerta por la visión que había tenido antes, intervino al instante. Sus ojos brillaron celeste con intensidad, y con telequinesis, creó una barrera invisible que vaporizó el shampoo en el aire, gotas evaporándose con un siseo antes de tocar a Akane, el vapor disipándose como humo.
— ¡No lo permitiré! —gritó Ranma, uniéndose ahora a la pelea. Con otro gesto de telequinesis, inmovilizó a Shampoo en el aire, levantándola como una marioneta suspendida, sus mazas cayendo al suelo con un clang.
Akane, jadeando y sudorosa, miró a Ranma agradecida, su pecho subiendo y bajando. —¡Gracias! Casi me da. Esa porquería olía horrible.
Pero Shampoo, forcejeando en el aire con furia, no se rendía. —¡No! ¡Debería olvidar āirén! —gritó, y con un movimiento desesperado pudo ver a lo lejos a ryota que había aparecido ,entonces lanzó el frasco restante hacia Ryoga, quien acababa de entrar al salón alertado por el ruido y el caos, su expresión de confusión cambiando a alarma. —¡Ahora tú olvidar! No interponerse!
Ryoga, quien había porfin pudo llegar a la academia para ayudar a el ranma ,estaba apuntó de caerle una gota del shampoo  al intentar bloquearlo. Sus ojos se nublaron por un segundo, su expresión vacilando. —Ranma... ¿Que está pasando ...?
Ranma Concentró sus poderes en una onda mental, contrarrestando el efecto como un "deslavado" psíquico. Sus ojos brillaron intensamente, y una energía celeste envolvió a Ryoga, borrando la poción con un pulso invisible. Ryoga parpadeó, volviendo en sí con un gruñido. —¡Esa bruja! ¡Casi me hecha de esa cosa ! -
Con Shampoo aún inmovilizada, Ranma le dio la paliza de su vida: usando telequinesis para lanzarla contra el piso (sin matarla, pero con fuerza controlada), seguido de golpes precisos de artes marciales potenciados por levitación, su puño conectando con el estómago de la amazona, sacándole el aire. Shampoo gruñó, intentando contraatacar con una patada desesperada, pero Ranma era demasiado rápido, esquivando y respondiendo con un barrido que la derribó. "¡Basta ya!" gritó Ranma, su voz llena de exasperación. Un último puñetazo, potenciado por un pulso telequinético, la envió volando por el agujero en el muro, derrotada y magullada,shampoo tosiendo en el suelo, retrocedió furiosa, su orgullo herido pero su espíritu intacto. —¡Esto no quedar así! ¡Volveré! ¡Volveré, y esta vez te conseguiré, Ranma! —gritó, su voz haciendo eco para que todos escuchen mientras se ponía de pie y huía, cojeando pero determinada.
Ranma la miró serio desde el agujero, el polvo asentándose. •Sigue soñando con eso, chica•, pensó, su respiración agitada.
Mientras que el salón que estaba siendo expectadores vieron lo susedido a lo lejos quedó en silencio atónito, los estudiantes asomando las cabezas desde sus escondites. El profesor, temblando, asomó la cabeza. — ¿Saotome? ¿Qué... fue eso? ¿Y el muro?
—Eh... un truco de magia —mintió Ranma, rascándose la cabeza con una sonrisa nerviosa—. Yo arreglo el muro después. Lo siento por el desorden.
Usando sus poderes, recomponió el muro en minutos, ladrillos volando de vuelta a su lugar con un brillo celeste, el salón volviendo a la normalidad como si nada hubiera pasado. Los estudiantes murmuraban impresionados, algunos aplaudiendo. "¡Saotome es un héroe!" susurró uno. Pero Ranma, exhausto, sabía que la visión que no sería la última vez que vendría pero estaria preparado para las siguientes.

En la noche

Nuestro protagonista estaba en la. Sala de entrenamiento con la señora tendo a su lado viendo como este no solo entrenaba físicamente, si no también sus poderes estaba tratando de hacer que ella se volviera visible, estaba apuntó de lograrlo pero su mente y cuerpo le dijo otra cosa y empezó a sangrar por la nariz .

- ranma para ya - pidió la fantasma con preocupación -

- este mismo decidió parar y caso de rodillas - casi lo logró - dijo cansado -  pude vaporizar ese shampoo , pero no puedo hacerla visible para su familia -  se sentía muy frustrado -

- tranquilo se que puedes lograrlo, mira lo único que necesitas es meditar , relajarte para poder lograrlo - aconsejo con esa maternidad que se siente -

- ..... Esta bien gracias - decidió acostarse en el piso descansando un poco antes de irse a su habitación - sabe , usted es lo más cercano que tengo a una mamá -

- muchas gracias ranma, también te considero un hijo - habló conmovida -

Mientras tanto en algúna parte lejos de todo ,se podía ver a una mujer de cabello castaño, estaba entrenando   con un hombre más grande que ella de cabello rubio, esquiva sus ataques con un poco de dificultad pues este era el fruto de tanto esfuerzo para ser fuerte.

- estas lista para ir a ver a tu hijo - preguntó -

- si - respondió con seguridad - estuve esperando todo este tiempo para encontrarlo y poder estar con el por fin - dijo la mujer mientras miraba el horizonte con emoción por fin sabe donde esta su hijo -

Continúara

Volví después de un año, perdonen por regresar hasta ahora pero les prometo al menos tenerles los capítulos cada dos semanas o por semana, lo que llegue a pasar, espero les haya gustado el capítulo.

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⏰ Última actualización: Jan 14 ⏰

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