Maratón final 1/3
Nikolai
Los días van pasando y poco a poco las cosas se acomodan. Cuando la novia de Demian dijo que a Gemma debíamos darle tiempo yo pensé que era una tontería, pero resultó ser cierto.
La verdad es que la terapia, tener a la psicóloga como amiga y salir cada tanto con ella y sus amistades es lo que realmente la están ayudando a sobrellevar todo.
—Gem, ¿A dónde vas?— le pregunto mientras la veo caminar fuera de la habitación con un bolso y ropa de calle.
—Lianna y yo vamos a hacer ejercicio— dice— ¡Demonios, estoy llegando tarde! — resopla, mirando la hora en su teléfono.
—¿Quieres que te lleve? — sé que hacerlo es prácticamente un sinsentido, porque Gemma aún se resiste bastante a la idea de subirse a un coche, pero lo hago de todos modos.
La doctora Lawrence la ha estado ayudando bastante con ese tema y creo que podrá superarlo pronto.
—yo... ¿Sí? ¿No? No lo sé, ¿Estás ocupado?— Gemma mira el auto en el exterior y suspira— olvídalo.
—nena...— bajo la pantalla del portátil donde estaba leyendo el documento que Andrei redactó para el juicio contra Álvaro y me acerco a ella— ¿Quieres intentarlo?
Pasaron ya tres semanas desde que le quitaron los puntos y ella ya parece completamente recuperada, pero emocionalmente, hay algunas cosas que todavía la superar.
Ya ha pintado diecisiete lienzos con sus miedos. Es algo que también pensé que sería una tontería, pero Gemma me confesó una noche que la había ayudado mucho poder reflejar y plasmar lo que tenía en su cabeza en una tela.
—es el idioma que yo entiendo— dijo.
—no quiero que me gane Álvaro o un puto coche— resopla— si, quiero intentarlo.
—mi coche no es puto— intento bromear con ella. Gemma me da una sonrisa leve y los dos salimos de la casa, en dirección al dichoso vehículo.
—creo que prefiero hacer una pijamada con el lagarto— murmura.
Pongo mis manos sobre sus hombros, sin decir nada por unos segundos, pensando en qué podría hacer esto más llevadero. No importa si llega tarde a ver a Lianna. La psicóloga lo entenderá, pero de todos modos, esto es algo que poco a poco tendrá que ir superando.
—¿Qué te parece si intentas conducir tú? — le ofrezco.
Gemma sabe conducir, la he visto hacerlo algunas veces y lo hace muy bien. Quizás eso la haga sentir más en control del auto y la situación.
—¿Vas a dejar que conduzca tu coche?
—Sólo porque eres tú— le guiño un ojo y ella me sonríe, antes de saltar sobre mí, tomándome por sorpresa. Por unos segundos, no dice nada, ni tampoco se mueve, más que para aferrarse con fuerza a mi cuello.
—gracias por ser tan comprensivo— murmura— no... no hubiera podido salir del bucle de mierda de no ser por ti y por Andrei.
—No hubieras podido salir de allí de no ser por ti misma— le digo. Aprieto su culo con mis manos, antes de darle un beso rápido— anda, vamos.
Ella asiente, se aleja unos pasos de mí y mira el auto con cierto temor. Yo no le digo nada, me limito a rodear el auto, abrir la otra puerta y esperar.
A Gemma le toma cinco minutos decidirse a abrir la puerta y sentarse frente al volante. Me río con ella cuando debe acomodar el asiento a sus piernas mucho más cortas que las mías o las de Andrei y luego, le doy las llaves.
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Barroco | SEKS #2 EN EDICIÓN
RomanceSERIE SEKS, LIBRO #2 Gemma acaba de salir de una relación complicada y está dispuesta a dejar todo el dolor atrás y seguir adelante, sin involucrarse en serio con nadie más. Nikolai y Andrei no están dispuestos a escuchar protestas cuando ponen sus...
