Desconocía si los muertos podían soñar. Entre masacres, y en ocasiones donde su mente no estaba siendo comandada por Hua Binan, cerraba los ojos y veía aquella figura blanca elegante y grácil. Su rostro estaba calmado e inexpresivo con esos hermosos ojos de fénix cerrados y concentrados, tal como se veía cuando estaba en reclusión.
En sus sueños siempre parecía estar llamándolo "Shizun, préstame atención" o disculpándose con él antes de que un dolor agudo y penetrante en su pecho interrumpiera la escena.Todos los sueños eran iguales, su mano extendida tratando de alcanzar aquel hombre al que una vez admiro para fallar y ser consumido en la más absoluta oscuridad.
Solo de recuerdos y sueños podía vivir en este mundo moribundo hasta que llegó el momento en que pudo cruzar aquella línea que lo separaba de Wanning y justo entonces...
Su Shizun no lo estaba ignorando ni yacía inerte en un lago.
Su Shizun estaba enfrente suyo en posición de batalla, esos ojos de fénix brillaban con una ferocidad que Taxian Jun atesoraba en sus memorias.
Había pasado tanto desde que tuvo ese cuerpo en sus brazos, que sintió su calor, la tensión de sus músculos al contacto, cada pequeño acto que le recordaba a Taxian Jun que la persona a quién sostenía estaba vivo lo llenaba de euforia.
Wanning seguía siendo Wanning podían volver a estar juntos hasta el fin de los días. Todo sería como antes, lo humillaría, lo amaría, lo dominaría, y cuando llegara el momento de partir se irían juntos. Esta vez no permitiría que Chu Wanning escapase de su agarre, no dejaría que se deslizara como arena de entre sus manos.
Él controlaría su vida y su muerte para que nunca lo abandone y crea que puede escapar de su castigo.
Aferrándose al cuerpo de este hombre como había hecho tantas veces en su vida pasada, Taxian Jun dejó a la luz todas las emociones que había albergado por dos años a un cadáver y por años después a un estanque vacío en ese abrazo.
Pero no era suficiente con haberlo encontrado, deseaba más. Era una bestia sedienta que tras una eternidad en el desierto había encontrado un oasis para descansar, para sanar sus heridas, para consumir hasta que no quedara nada.
El palacio tenía todo preparado para la llegada de su Chu Fei, tan solo faltaba la persona.
Sin embargo, se encontraba con otro obstáculo el cual llevaba su mismo rostro y voz.
Mo -zongshi, un fraude más ¿Se creía superior? Estaban hechos de la misma inmundicia la única diferencia es que Taxian Jun la había aceptado y usado a su favor, este impostor la escondía detrás de una máscara creyendo que engañaría a todos.
Pero Taxian Jun veía justo detrás de ella, nada había cambiado en dos vidas. Seguía siendo el mismo perro deficiente por naturaleza y sin remedio.
Lo sabía y aún así este Mo Zongshi no sabía decir más que tonterías.
¿Qué había destruido a Chu Wanning? ¿No fue él quién resultó destruido? El maestro en quién una vez confío fue el responsable de la muerte de su persona amada y dicho maestro lo abandonó repentinamente sin haber saldado su deuda.
¿Y creer que Chu Wanning es una buena persona? Es igual o más falso que este Mo Zongshi, un hombre hecho solo de promesas vacías quién no tiene pena alguna en acostarse con su propio discípulo. Alguien a quién puede destruir y rearmar las veces que sean necesarias, sus destinos están tan entrelazados que es imposible el separarlos.
Este hombre quién estuvo con Chu Wanning todo este tiempo, quién disfrutó de esa luz mientras él yacía en penumbras creía tener el derecho de quedarse con su propiedad y declarar que lo amaba cuando en una vida pasada no dudaría en tenerlo desangrado en el piso, su vida acortándose con cada gota caída.
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En palabras de este Venerable...
FanfictionEl ascenso y caída del emperador Taxian Jun quedaría recordado en la historia, pero ¿Quien cubriría la parte más interesante de su vida? Su relación con su Chu Fei, la ruptura y reencuentro de este fatídico par. Solo alguien que supiera toda la hi...
