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Viernes por la noche

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Viernes por la noche.

La cálida brisa competía con el intenso calor que emanaba la fogata, el cielo siempre estrellado era más hermoso que de costumbre y las risas y gritos de niños se escuchaban desde por lo menos doce metros a la redonda.

Como cada año las familias conmemoraban el tenebroso suceso que dio origen a su pueblo.
Sin excepción todos tomaban un descanso en honor de los acontecimientos y esfuerzos dirigidos a su propia seguridad.
Esta era la fecha en la cual sisañosos adultos asustaban a los cachorros cambiaformas y humanos con leyendas "de terror", el día perfecto para divertirse con la deformación de los hechos.

- ¡Mamá, Papá! Quiero escuchar otro cuento -La voz aniñada del hijo menor de una de las tantas parejas de semi-lobos se unió a los gritos de fondo.

- Otro, otro -Apoyó su hermana en un hilarante susurro, con una mano levantada hecha puño.

La madre rió dulcemente, acarició los blancos cabellos de su hijo y luego con su dedo índice tocó la punta de la nariz de su castaña hija.
- ¿Que quieren escuchar?

- ¡Un cuento que de miedo! -Aseguró envalentonado.

Sophia resistió sus ganas de asentir, limitándose a sacudir sus manos por la emoción.

- Con que un cuento de miedo -Habló la fotocopiadora de donde salió el pequeño Lumine- Mmh creo que es momento de que mis crías escuchen el más famoso cuento de este lugar ¿No creen? -Exageró

- ¡Si! -Gritaron al unísono. Al darse cuenta del alto tono que usaron: Lumine río divertido y Sophia se encogió avergonzada.
Ambos con caras curiosas y expectativas altas prestaron completa atención a su padre.

Como ya mencionamos era una linda y calmada noche de clima cálido, la familia se encontraba sentada frente las llamas de su fogata esperando impacientes a que su comida esté lista. Los pueblerinos se encontraban en el centro de su comunidad, alejados de los muros que los rodeaban pero en una estratégica posición que permitía a los expectantes "guardias" asegurarse de estar todos a salvo.

- Entonces se los contaré ¿Les parece? -Juntó las palmas de sus manos, con los ojos cerrados y los brazos inclinados a un lado de su cabeza.

Ambos niños se acercaron al hombre lobo, acurrumcandose emocionados sobre la suave hierba.

- Todo comenzó hace mucho mucho tiempo...

- ¿Cuando papá era niño? -Preguntó Lumine.

- No, hace aún más tiempo -Su voz empeñada en trasmitir emoción e interés.

- ¿Cuanto? -Insistió.
La castaña menor frunció el seño ante la intromisión.

- Ah pues... -Fue interrumpido.

- ¿Cuando la abuela era joven?

- Lo dudo -Aflojó su postura- Como decía..

- Creo que papá no se sabe el cuento -Le confesó a su hermana.
El ojiazul adulto abrió la boca sorprendido; quiso continuar una vez más, sin lograrlo.

Me Haces Recordar AlgoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora