Anoche estuve pensando sobre mi situación contigo, y me doy cuenta de algo: no me mereces, no importa si te importo tan solo un poco o si en realidad das una mierda por mí.
No permitiré que mi estomago vuelva a dar vuelcos o que mis latidos se aceleren cada vez que te veo; nadie tiene el derecho de controlarme de esa manera.
No te necesito para poder ser feliz y sentirme hermosa.
Hemos llegado al final de esta trágica historia en la que tú eras el protagonista y yo la narradora.
Adiós.
