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Park JiMin no es tan diferente a su padre, él tiene un particular gusto con la comida, no por nada se certificó en gastronomía. Un día con Park es como un día en el infierno.
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-Psst, manzanita.

Pequeños susurros escuchaba JeongGuk cerca de su oído, un quejido bajito salió de sus labios cuando sintió unas grandes manos apretar sus mejillitas con insistencia.

-Manzanita acaramelada. Si sigues durmiendo así entonces vendrá blanca nieves y te comerá. -Volvió a susurrar de manera juguetona mientras le mordía el lóbulo de la oreja.

En cuanto el chiquillo escuchó la coqueta voz y sintió la húmeda boca de el hombre de sus pesadillas se apresuró a levantarse de golpe. Él creyó por un instante que se trataba de TaeHyung pero no era así, él estaba muerto.

-¿Por qué...estoy aquí? ¿Qué ha sucedido?-Le preguntó temeroso y aturdido por el recuerdo de TaeHyung.

-Yo te traje, ¡Es como mi visita conyugal a la cárcel!-Se apresuró a responder Park con cierto entusiasmo, su grisáceo cabello estaba oculto debajo de una gorra negra.

-¿Vas a dañarme, cierto?

JeongGuk tembló ante la presencia del aterrador hombre, le causaba tantos escalofríos que él lo mirara fijamente. Como un platillo, como algo sublime, casi comiéndolo. ¿Por qué tenía esa extraña sensación?

-Oh no, no. Sería muy maleducado de mi parte, ¿No lo crees?

-Sí, sí. -Le contestó el menor con rapidez sacándole una sonora carcajada a Park.

-Manzanita, deseo probar lo dulce que eres. ¿Me lo permites? Soy caballeroso.

El pequeño pelirrojo lo miró confundido, ¿Acaso le pedía permiso? Ahora no tiene ni una duda de que el tipo está completamente loco, tiene una obsesión con los modales.

-Supongo que tengo opción. -Expresó JeongGuk con una expresión asustada, Park sonrió satisfecho acercándose de manera tortuosa, el suave aliento dulce del menor se mezclaba casi con el del grisacéo.

El caníbal podría haber probado sus deliciosos y tentadores labios si no fuera cruelmente interrumpido por los gritos de SeokJin.

-¡Park imbécil! ¡Quiero que me sueltes ahora!

-Este Kim SeokJin es un grosero, le he alimentado y cuidado. No deja de ser un chico sin modales conmigo. -Bufó con frustración el grisáceo mientras se bajaba de la cama, salió de la habitación directo al sótano.

JeongGuk sintió su curiosidad picar, ¿Por qué tenía a Seokjin en este lugar? Inseguro de lo que iba a hacer se bajó de la cama también, talló sus ojitos en busca de ver mejor y comenzó a caminar por los pasillos.

-¡Vete a la mierda, zombie come carne!

El menor se sobresaltó un poco asustado por los gritos de SeokJin, con el corazón latiendo a mil por hora se apresuró a caminar al sitio de donde provenían tales gritos aterradores. Visualizó la puerta del sótano y no dudó en abrirla, sentía la extraña necesidad de salvar a SeokJin aunque él fuera horrible. Fue el que menos lo dañó así que a pasos lentos bajó por las escaleras observando la extraña escena, Park se encontraba en el regazo de SeokJin mordisqueando sus labios como si fuera algún tipo de comida, casi le devoraba el rostro. Los quejidos de SeokJin se escuchaban apenas audibles, sangre escurría por su barbilla.

-¡Déjalo!-Titubeó inseguro y aterrado porque probablemente eso era lo más estúpido que había hecho en su vida.

El caníbal se giró tan rápido en cuanto escuchó la voz del chiquillo, también tenía sangre en sus labios. No obstante, eso no le impidió mostrar una seductora sonrisa para JeongGuk.

𝐃𝐞𝐞𝐩 𝐖𝐞𝐛 - 다중Donde viven las historias. Descúbrelo ahora