Alexey
Mis subordinados me han convencido de venir a un strip club en Ipanema que supuestamente sirve el mejor Cynar de la ciudad aparte de que las bailarinas son preciosas.
El licor no esta nada mal y las chicas son lindas y buenas bailarinas pero ninguna llama realmente mi atención, después de dos horas de bailes sensuales y muchos tragos mis hombres ya están algo mas coquetos, las chicas salieron de la habitación para tomar un descanso, dejando atrás a la jauría que son mis compañeros, deseosos de llevarse alguna de ellas a su cama.
-Alexys- Me llamo mi subordinado Felix con una estúpida sonrisa coqueta y ese tono infantil suyo que contrarrestaba con su rostro varonil y los tatuajes que sobre salían del cuello de su camisa.
-¿Qué?.- Con una ceja levantada me acabe lo que quedaba en mi baso.
-¿Te gusto alguna de las chicas?. La pelo roja te estaba comiendo con la vista- coqueto como siempre me daba un golpe juguetón en el brazo.
-Lo note, es linda pero no me ciento interesado- Tomando una botella de whisky de malta, Laphroaig, del mini bar que había en la sala, es una pena que la bar tender se tuviera que ir, era italiana y muy simpática.
-Estas loco, era mas que linda, era jodidamente sexy, a veces no te entiendo- Con una mirada fría logre que se callara y nos serví a ambos un baso lleno del whisky, tenia un sabor ahumado, como si te sofocara que nos gustaba a ambos.
-Me alegro de que hoy decidieras acompañarnos señor Bellator.-
Levante mi baso en dirección de Mario, un hombre robusto sumamente alto y musculoso con el que cerramos un gran trato unas horas mas temprano.
-Es un placer para mi acompañar a mis colegas, pero como entenderá, nuestro trabajo puede ser muy exigente.-
Sentándome de regreso en mi asientos le sonreía a los presentes, contando mentalmente la tragos necesarios para que todos se emborrachen y pueda irme a planificar mi siguiente trato.
-Tienes razón, nuestro trabajo es de alto rendimiento. No te culpo por querer tener un buen momento.- Con su acento cubano muy marcado hablaba santos dejando al descubierto sus dientes blancos, aún que chuecos.
-Eso es verdad, espero podamos tener mas momentos como estos cuando vuelva a venir a Brasil, caballeros.- Todos brindamos y sonreímos profesionalmente.
Como enviado por Dios para aligerar el ambiente las luces bajaron gradualmente hasta quedar envueltos en la obscuridad, señal de que un nuevo espectacular daría comienzo.
Ya algo harto y empezando a considerar la posibilidad de solo actuar como borracho e irme, continuo bebiendo mi Wiski mientras las cortinas se abrían lentamente dejando ver a dos mujeres.
Mantuve el baso pegado a mis labios, ambas mujeres se veían jóvenes, tal vez en sus veintes, una de ellas era la típica belleza brasileña; Morena, de cabello largo y negro, grandes ojos marrones y un rostro de rasgos marcados, todo combinado en un metro sesenta de altura.
A su lado estaba una chica muy diferente, era rubia, de metro sesenta y cinco aproximadamente, de piel blanca y rasgos mas "americanos" por decirlo de una manera, tenia una hermosa figura, delicada y sensual a diferencia de su compañera que era mucho mas curvilínea.
Ambas empezaron una danza erótica para deleitarnos con su gracia y belleza. Ambas eran grandes bailarinas pero yo no podía apartar la mirada de la chica rubia, se movía con gran elegancia y confianza mientras movía sus caderas y sus largas piernas al ritmo de la instrumental.
Las dos bailaron durante unos treinta minutos y después bajaron para tomar una copa, Felix tomo a la chica morena y la sentó en sus piernas mientras que la rubia se sentaba cerca de ellos.
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Besos de alquiler
RomanceStacy es una joven trabajadora sexual que por asares del destino se involucra con la mafia italiana, específicamente con Alexis, un hombre que se considera a sí mismo un ser imparable y que está decidido a atar a Stacy a su vida sin importarle el c...