Capítulo 6

3.2K 396 568
                                        

Gojo pudo ver cómo de esa puerta salió un hermoso chico de cabellos rosados, con un hermoso conjunto a juego con su cabello, realmente parecía una pieza de diseñador hecha a la medida, algo casual e informal, pero hermosa. Ante los ojos de Gojo lo hacía ver aún más adorable. Casi podía escuchar a los ángeles coreando a su alrededor, solo una corona de flores le faltaba para darle ese toque místico. Comenzó a sentir un revoltijo en su estómago y sus mejillas calentarse. Si vieras sus ojos dirías que está viendo algo mágico, algo increíble que ve por primera vez, como un niño al conocer por primera vez la playa, sintiendo la brisa del mar rozar su rostro y ese aroma tan peculiar inundandolo y haciendo ese momento inolvidable. Volvió en sí y se apresuró a abrirle la puerta.

—Te ves increíble —No pudo evitar decirle algo, Yuuji de verdad tenía que saber que era hermoso—. Eres como un pequeño cachorrito adorable.

Yuuji agradeció el cumplido. Gojo cerró la puerta con cuidado y se tragó un grito de colegiala. De cerca era aún más bello.

Una vez dentro, sin dudarlo le colocó el cinturón de seguridad, teniendo sumo cuidado en que todo estuviera en orden, por supuesto que no podía permitir ningún error y menos cuando de seguridad se trata. Revolvió sus cabellos por instinto, tan suave como la seda, podría jurar que si daba una mordida sabría a algodón de azúcar.

—Perdona, es que tu cabello es realmente lindo. —se aclaró la garganta en busca disimular su vergüenza.

A veces Yuuji no se creía demasiado los cumplidos que le daban, pero algo en él hacía que las palabras de Satoru sonaran tan honestas, y por más que buscaba la mentira en esos ojos oceánicos no podía encontrarla.

Naturalmente se sonrojó.

—¿A dónde iremos? —Trató de desviar el tema de su persona.

—Es un restaurante al que le tengo mucho cariño. ¿Tienes hambre Yuuji?

Asintió.

—No puedo creer que solo te di sándwiches, a la próxima pídeme un banquete en venganza.

Yuuji solo soltó una pequeña carcajada que contagió a Gojo, Este arrancó con cuidado. Empezaba a comprender por qué Megumi se llevaba tan bien con Yuuji; su presencia era tranquilizante, divertida y amena. Podía sentir el porqué este chico le interesaba cada vez más. Aún seguía un poco confundido por todos estos sentimientos nuevos para él y aunque no estaba seguro de qué eran, si estaba seguro de que se sentía bien y eso era todo lo que importaba.

—¿Ya tienes pensado qué carrera estudiarás? El siguiente año Megumi y tú pasarán a la universidad.

—La verdad es que aún estoy indeciso, no me considero bueno en alguna área.

—Tal vez simplemente no has descubierto eso en lo que eres bueno, es cosa de experimentar. Debe haber algo que apasione ese corazón tuyo, créeme.

—Le creeré, Satoru. —La mirada llena de ternura que le dio hizo que a Gojo se le derritiera el corazón—. ¿Usted que estudia Satoru?

—Pues ya que soy el sucesor de mi padre opté por una ingeniería en negocios. Así seré capaz de encargarme de la empresa. Además llevo años siendo la mano derecha de mi padre, el título es una mera formalidad.

—Debe ser increíble dirigir toda una empresa.

—La verdad que es sumamente aburrido —respondió honestamente rodando los ojos con fastidio de solo recordar lo aburridas que eran las juntas. Bostezó exageradamente, y Yuuji no pudo evitar reír ante sus expresiones.

Retomó el curso hacia el restaurante, mientras Gojo contaba algunas de sus maldades hechas a directivos que odiaba y contó como no podía esperar más para despedirlos. La alma inocente de Yuuji no entendía del todo el odio hacia estos hasta que Satoru le explicó que estos directivos querían ver por su propio bien siendo descuidados con el medio ambiente y los trabajadores, así que Satoru lo invito a formar un equipo para derrotarlos juntos, algo al estilo superhéroes, algo que divirtió mucho a Yuuji. Mutuamente se reían sobre cómo salvarían al mundo de un ataque de pulpos aliens zombies.

Oficina de servicio al AlfaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora