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Eran las 7:30 de la mañana en aquel lugar depresivo el cual se encontraba desolado por la falta de los muebles y decoraciones qué antes pintaban con vida todas las habitaciones. Dentro se encontraba un peli-negro vestido de forma simple pero elegante empacando sus últimas pertenecías dentro de grandes cajas de embalaje.

- Supongo que aveces es mejor saber cuando irse, aunque admito que extrañare este lugar al que llame por tanto tiempo hogar..-

Perdido en la sensación de nostalgia takemichi termino de empacar, cargo las cajas y cerro con llave por última vez la puerta de su casa.

Hanagaki se habia mudado a la ciudad en busca de un cambio en su entorno ya que, en el lugar donde se crio y en donde hasta hace poco residia era considerado una figura publica "reconocida", aunque eso no era lo que le molestaba al pelinegro, si no el hecho de la poca privacidad con la que contaba debido al constante acoso por parte de reporteros en busca de perjudicar su imagen publica. Esto estreso de tal manera a takemichi que decidió mudarse a un lugar muy lejano al que vivía,esperando así por fin encontrar la paz que tanto ansiaba.

El viaje fue largo, tedioso mejor dicho. Takemichi fue olvidando ese sentimiento de nostalgia y fue reemplazado rápidamente por un sentimiento de esperanza y felicidad. El estaba muy extasiado ya que dentro de todos los escenarios que había creado en su cabeza terminaban el y sus nuevos amigos en reuniones para tomar el té o simplemente almuerzos compartidos con muchas personas. Aunque la idea de que la situación se termine torciendo y desemboque en un acoso similar al que sufrió en su otro hogar lo aterraba, no dejo que esos pensamientos invadieran su mente y se dedico a ser positivo como lo hacía la mayoría del tiempo.

Luego de varias horas de viaje por fin llegó a su nuevo hogar, su nuevo comienzo. Bajo rápidamente del auto y ordenó a los empleados del camión de mudanza que llevarán sus muebles y cajas al piso 3, departamento 39.

-muchas gracias señores, son muy amables-

Takemichi agradeció rápidamente y decidido a conocer el edificio en el que ahora viviría entro por la puerta principal, lo más notorio que destacó fue lo sofisticado que se veía el lugar. Los detalles blancos y dorados a lo largo del hall de entrada intensifican ese aspecto fino del lugar, que, apesar de haber visto algunas fotos lo primero que pensó takemichi fue que no le hacían justicia.

Takemichi se sentía en un sueño, acababa de empezar y ya le encantaba todo, su momento feliz se desvaneció rápidamente al escuchar fuertes gritos dentro del edificio.

-¡MIKEY NO PUEDES ROBAR COMIDA DE LOS NEGOCIOS ACASO QUIERES QUE TE ARRESTEN, ESTUPIDO!-

El pelinegro suspiro y comenzó a ver con más detenimiento a los hombres que estaban peleando mientras se acercaba poco a poco para escuchar mejor.

-tranquiló ken-chin, los vendedores me los dieron. Yo solo fui a los negocios hable un rato con ellos y por ser un hombre tan hecho y derecho, servicial y atento decían que no podían no recompersarme por hacerles el favor de hablar con ellos-

El Hanagaki veía esa escena algo extrañado, como ese chico pensaba que con esa excusa tan frágil el hombre gigante del tatuaje se iba a calmar, además por que pone esa cara como que fuera algo lógico lo que dice. Luego de pensar unos segundos se dio cuenta que estaba sumergido en la conversación y le dio un poco de pena, ellos podían ser sus nuevos vecinos y con mucha suerte amigos y el estaba ahí parando la oreja.

-Mikey te voy a matar, ya no te aguanto estas escenas. Ahora mismo vamos a ir a pagar esos "regalos" y más te vale que no me vuelva enterar que andas con las mismas otra vez por que vas a ver-

- si ahá-

Que irrespetuoso, pensó takemichi. La pelea ya había terminado así que decidido a seguir su recorrido. Intento caminar hacia más adentro del edificio, lastima que su plan fracaso exitosamente ya que luego de dar dos pasos sintió como era empujado por detrás y como su cuerpo cedía ante la fuerza del impacto. No se golpeó la cara de milagro pero sus rodillas y manos se vieron fuertemente afectadas lo que provocó que sus ojos comenzaran a lagrimear. Por mucho que intento no llorar las lágrimas se dispararon de sus ojos.

-estas bien?-

Takemichi levanto la vista, era el hombre gigante de recién. Rápidamente se levantó y sintió como sus mejillas se sonrojaba, era su primer día aquí y ya estaba pasando vergüenza.

-si, muchas gracias-

-estas seguro? No parece que se te terminen las lagrimas.

Takemichi sintió como se sonrojaba aun más, no le daba vergüenza llorar pero estos tipo eran atractivos y se veían de su edad lo que volvía aun más vergonzosa la situación.

-si, perdón no lo controlo-

-no quieres sentarte un rato? Seguro te duelen las rodillas-

Ahora hablo el otro, el desvergonzado. Takemichi asintió y fue hacia los sillones del hall de entrada con ambos rubios a su costado.












Hola, estoy aburrida voy a reescribir todo 🫰

Un Nuevo VecinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora