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Takemichi volvió a su departamento con una amplia sonrisa, en su primera parada ya hasta había arreglado un encuentro, que locura. Tomo una caja de color negro y partió hacia su segunda parada, el departamento 37. El pelinegro debe admitir que le da un poco de miedo, ya que desde que se instalo en el edificio escucha mucho ruido de parte de los departamentos de su derecha, y a su parecer, es obvio que takashi-kun no podía generar tanto ruido. Así que ahora se encontraba yendo con el creador de aquellos sonidos. Anoche escucho que alguien dijo que iba a quemar un auto por tener hambre, aparte de que se asusto  tomo las precauciones necesarias escondiendo a su bebé en un garaje.

Después de reunir mucho valor Takemichi todo con suavidad la puerta. No hubo respuesta, toco por segunda vez, tampoco nadie respondió. El pelinegro no entendía hace menos de 10 minutos se escuchaba ruido y ahora de la nada ya no había nadie, se sintió algo ofendido, lo estaban ignorando apropósito. Ya harto takemichi toco con fuerza la puerta y al sentir que se abría sintió como su alma abandonaba su cuerpo. Tenía pensado correr al terminar de tocar la puerta pero antes fue abierta.

Al ver a la persona con cara de pocos amigos en la puerta sintió como su cara se calentaba, estaba demasiado avergonzado. Era la primera vez que lo veían y ya estaba haciendo el ridículo.

- que quieres?-

Una voz grave de alguien que acaba de despertar interrumpió sus pensamientos. Este hombre además de recién despierto está enojado, que mala suerte.

-hola.. soy takemichi hanagaki un gusto de conocerlo señor. Disculpe la intromisión-

- ah, no pasa nada que nesesitas?-

Que cortante, pensó takemichi. Nisiquiera se presentó,  que descortés, bueno se suponía que alguien con un mal carácter iba a haber, supongo. De todas formas tengo que intentar ser positivo por ahí ablando su corazón, creo.

- te traje un regalo, son dulces. Soy el nuevo vecino, vivo en el departamento 39 . Espero que te gusten y que nos podamos llevar bien señor-

-ahg ya deja de llamarme señor parece que tenemos la misma edad, mejor llámame baji. Mi nombre completo es keisuke baji-

El pelinegro sonrío mostrando sus colmillos afilados y tomo el regalo de takemichi. Al fin una sonrisa, pensó takemichi. Los nervios lo estaban matando pero el ambiente ya se estaba suavizando.

- espero que lo disfrutes baji-kun-

Takemichi ya estaba dispuesto a retirarse, pues ya habia entregado el regalo pero fue detenido por la voz de baji.

-oye, no quieres pasar?-

Takemichi se extraño un poco por el cambio de actitud, pero se sintió mas cómodo. Aun así rechazo la invitación de baji y lo invito a venir a merendar a la tarde, no sin antes advertirle que takashi-kun también estaría presente.

- esta bien da igual, nos vemos takemichi-

El pelinegro cerro la puerta, ya dentro de su departamento se sonrojo un poco, ese niño era el mismo que ayer había empujado por diversión, no lo había visto con tanto detenimiento pero ahora se da cuenta que es muy su tipo. Se sentía algo avergonzado esperaba que la verdad nunca saliera a la luz. Luego de pensar un rato recordó el regalo que le acababa de dar el pelinegro y se dispuso a probarlo.

-están buenísimos, aparte de lindo cocinero-

Cuando se cerro la puerta el oji azul suspiro pesadamente, que interaccion mas rara, aunque no habia sido tan malo, si tan solo no hubiera pasado tanta vergüenza despues de ser descubierto antes de correr, pero bueno, no perdio tiempo y se retiró de la puerta de baji para dirigirse al siguiente departamento no sin antes volver a su casa para buscar otro regalo.

Un Nuevo VecinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora