Cap 16

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Jimin estaba impaciente, aguardando una respuesta, especialmente al ver cómo el lobo desviaba la mirada, como si temiera enfrentar la realidad.

—¿Y? ¿Qué piensas hacer? —inquirió Jimin, arqueando una ceja con incredulidad—. No creas que vamos a vivir únicamente de animales mientras carecemos de un techo sobre nuestras cabezas. ¿Qué sucederá si los niños se enferman? ¿O si se fracturan algún hueso?

—No lo había considerado —respondió el lobo, sentado con una expresión pensativa—. En mi manada, cada lobo tiende a sanar por sí solo, y es difícil que nos enfermemos.

—Sabes, empiezo a dudar de tu madurez. Te daría un zape por lo irresponsable que eres. No soy un lobo, y tampoco creo que sea un hombre común —dijo Jimin, rascándose la sien, visiblemente estresado—. El hecho de que esté embarazado es prueba suficiente, y créeme que no lo reflexiono mucho, porque ya estoy en cinta y no hay nada que se pueda hacer al respecto.

—Lamento eso. Sé que suena egoísta, pero te agradezco por no deshacerte de los cachorros y huir de mi lado —mencionó el lobo, esbozando una sonrisa que parecía más una mueca.

Jimin soltó una risa nerviosa.

—Deja de sonreír, que se me va a olvidar lo que tengo que decirte —advirtió, mientras el lobo sonreía aún más—. Eres divertido, pero no te salvas. Necesitamos hablar de algo más importante quiero saber si los bebés están en buen estado, ¿entiendes?

El lobo negó con la cabeza, y Jimin continuó.

—Déjame explicarte. Cuando una mujer queda embarazada, tiene un ginecólogo que la revisa y la mantiene informada sobre la salud del bebé, proporcionándole vitaminas esenciales para el desarrollo del feto. No sé cómo, pero tengo que encontrar una manera de asegurarme de que no tengan complicaciones. N-no quiero p-perderlos.

El lobo observó cómo pequeñas lágrimas comenzaban a deslizarse por el bello rostro de su pequeño cielo, sintiendo una profunda conmoción.

—No los perderás. Estoy contigo y encontraré a alguien que te revise o buscaré la forma de traerte esas vitaminas —dijo, lamiendo suavemente sus lágrimas—. No te alteres, ¿sí? Juntos hallaremos una solución.

Jimin asintió, agradecido por las caricias del lobo. Al darse cuenta de que aquel ser cansado, con ojos rojos y demacrados, estaba haciendo todo lo posible para complacerlo, se sintió abrumado por la culpa. Quería demostrarle cuánto valoraba su esfuerzo.

—Ven, sígueme —dijo Jimin, guiando al lobo tambaleante hacia la ducha llena de agua tibia, que era para él, pero que el lobo realmente necesitaba más.

El sonámbulo lobo se dio cuenta de lo que sucedía al estar en la tina, pero no tenía fuerzas para protestar; solo deseaba dormir.

—Tu pelaje es increíblemente suave —dijo Jimin, acariciando sus orejas, su hocico, sus mejillas y, en general, toda su columna, hasta que llegó el momento de lavar la parte delantera.

Continuó con suaves masajes en sus hombros y espalda, provocando un profundo gruñido de satisfacción en Jungkook.

—Esta es mi forma de agradecerte por todo lo que hiciste anoche —dijo, sosteniendo sus mejillas peludas y mirándolo a los ojos—. En serio, gracias. Sé que soy algo difícil de complacer, y realmente aprecio que no huyeras cuando más lo necesitaba.

Jimin besó la nariz del lobo, quien estaba embobado por las caricias, y continuó con su tarea. Con cuidado, lavó su pecho y la parte baja, con toques un tanto descuidados que, afortunadamente, no alteraron al lobo, y terminó por enjuagarlo, secándolo con toallas nuevas que habían comprado sus padres.

—Listo, recuéstate en las sábanas. Tengo que preparar el almuerzo —dijo, lanzándole un beso antes de salir del baño y dejando la puerta abierta.

Por primera vez, el lobo se contempló en el espejo y le agradó el suave aroma a lavanda que emanaba de su piel. Observó su pelaje oscuro como el carbón, su tamaño imponente, propio de un alfa, y sus dientes grandes y afilados. Ahora comprendía por qué Jimin se había asustado al verlo por primera vez.

Finalmente, se quedó mirando cómo, en su reflejo, sus ojos cambiaban a un marrón claro. Generalmente eran verdes, pero en ese momento se asemejaban a los de un…

Parpadeando, se miró de nuevo y notó que ya no estaban. Una oleada de calor le recorrió el cuerpo.

—Tal vez solo era mi imaginación —murmuró, y se fue a acostar, como le había indicado Jimin.

Ya acostado, disfrutó de momentos de paz, sintiendo que por fin podría descansar como se debía. Sin embargo, de repente, una serie de corrientes de calor atravesaron su cuerpo, acompañadas de dolores musculares, como si cada uno de ellos estuviera rompiéndose. La sensación era tan intensa que no pudo abrir los ojos.

El sudor empapaba las suaves sábanas, dejando algunos rasguños en su piel, y Jungkook no sabía lo que le estaba sucediendo.

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Jimin, por su parte, estaba cortando verduras y porciones de carne para cocinar y asar, ya que se le daba muy bien la cocina. Una hora después, los platos estaban servidos y listos, con vapor saliendo de ellos.

Para el postre, había preparado unos soufflés esponjosos con miel del panal de ayer; solo Dios sabía cuánto tuvo que esforzarse para conseguirlo.

—¿Debería despertarlo? —se preguntó Jimin, indeciso sobre si dejar descansar al lobo o alimentarlo antes de que la comida se enfriara.

Con un suspiro, decidió que lo alimentaría para que durmiera con el estómago satisfecho; bueno, no tan lleno como él, pero al menos cómodo.

A cada paso que daba y subía los escalones, sentía que algo extraño ocurría, una sensación desconocida que nunca antes había experimentado.

Un espasmo lo sorprendió al estar frente a la puerta.

Con cierta duda, tomó la manija y la giró, sorprendiéndose al hallar trozos de tela esparcidos por el suelo. Se asustó, pero se contuvo y continuó mirando a su alrededor, viendo cómo sus sábanas estaban desparramadas.

Hallando un bulto en el piso, aparentemente inmóvil, se acercó con pasos inseguros, moviéndolo con la esperanza de que fuera el lobo intentando jugarle una broma.

—¿Jungkook? —rió nervioso—. Si es una broma, te juro que no volverás a ponerme una mano encima.

Finalmente, obtuvo una reacción. Con calma, ayudó a destaparlo, espantándose al descubrir lo que sus ojos estaban contemplando.

¿Pero qué demonios…?

Jimin… —respondió Jungkook, su voz apenas un susurro, lleno de confusión y dolor.

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Que pasará ? Se sabrá en el siguiente capítulo.
Los amo mis pecadores :3

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⏰ Última actualización: Sep 07, 2024 ⏰

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