El mal inicio de Remus para el año no mejoró cuando el tren llegó a la estación. Llegaron a Hogsmeade a solo veinte minutos o algo antes de la puesta de sol, y Remus encontró a Madam Pomfrey esperándolo, luciendo ansiosa.
—Buena suerte, Moony, —dijo Sirius en voz baja, mientras tomaban caminos separados entre la multitud de estudiantes en túnicas negras. Remus asintió sombríamente, y Sirius le dio un suave empujón en el hombro con el suyo; una muestra de solidaridad adolescente.
Remus solo tuvo tiempo para mirar con nostalgia mientras los tres merodeadores trepaban dentro de uno de los carruajes sin corceles, una cabeza rubia, dos oscuras, antes que Madam Pomfrey tomara a Remus por el codo, y sin advertencia los apareció dentro de la casa de los gritos.
Había un plato azul y blanco descansando en el polvoriento manto de la chimenea con un grueso sándwich de pollo encima.
—En caso de que estés hambriento, —explicó la enfermera, — todavía tienes un poco de tiempo.
Él estaba muerto de hambre, pero no pudo obligarse a comer. En vez, solo se sentó en su catre y esperó ser encerrado, deseando que hubiera por lo menos un poco de luz en la sucia habitación. Remus pensó sobre el banquete, discutiblemente su parte favorita de la primera noche, además de dormir en su enorme, cómoda cama. Nada de es ocurriría esta noche.
Podía oler a un conejo afuera, olisqueando la hierba, su estómago dio un feroz gruñido. Miró al sándwich de nuevo y lo consideró, pero mientras el dolor se disparaba a través de sus omóplatos se dio cuenta que había esperado mucho tiempo; el lobo estaba en camino.
Lunes 2 de Septiembre, 1974
Uno podría asumir que a un hombre lobo hambriento se le podría antojar un sándwich de pollo, pero aparentemente solo la carne cruda se le antojaba, y Remus despertó para descubrir que la pequeña comida permanecía intacta, mientras sus brazos y piernas estaban hechos jirones. Suspiró pesadamente, se puso de pie, y fue a sentarse en la litera nuevamente. Su cadera se había puesto rara por tercera vez, y su cojera era exagerada mientras se tambaleaba al otro lado de la habitación. Su hombro izquierdo se sentía dislocado, gracias a dios que no era el derecho, porque tenía mucha tarea que terminar.
Cerrando sus ojos, Remus se encorvó contra la pared para esperar por Madam Pomfrey. Había amanecido, y los merodeadores probablemente no despertarían en unas pocas horas más, a menos que James decidiera que necesitaba volar antes de las lecciones. Remus sabía que era el último año de Harpreet Singh en Hogwarts, lo que quería decir que la posición para Capitán de Quiddicth estaría abierta el próximo año, y James no estaba bromeando al respecto.
—Accio sándwich. —Gruñó Remus, encontrando su varita bajo la cama. El plato entero fue volando en su dirección a tal velocidad que chocó con la pared y se hizo trisas a solo centímetros de su cabeza. Gruñendo, Remus quitó los trozos de porcelana y empezó a devorar pedazos del pan duro.
Madam Pomfrey llegó pronto y empezó a remendarlo antes de acompañarlo de vuelta al castillo. El insistió en caminar, en vez de tener que conjurar una camilla.
—Realmente no estoy tan mal, —halagó, —usted ha hecho un gran trabajo con mi hombro...creo que estaré bien para ir a las lecciones.
—No me gusta como se ve esa cojera, —respondió, — Enfermería primera, veremos cómo estás para la hora de almuerzo
—Pero es mi primer día... —sabía que estaba lloriqueando, pero tenía que intentarlo.
—Lo siento, Remus. De todas formas, mírate, estás muerto en tus pies. Unas pocas horas de sueño y te sentirás mucho mejor.
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All the young dudes 1-4
FantasyFanfic largo que cuenta la historia de los merodeadores en Hogwarts y años después. Está narrado desde el punto de vista de Remus Lupin. Tiene amistad, magia, bromas, y un romance muy muy lento pero que vale 100% la pena. Espero que lo disfruten si...
