UN NUEVO COMIENZO

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Cuando desperté no había nadie en la habitación, no sabia donde estaba, lo último que recuerdo es estar cargando a mis pequeños Severus y Scorpius, estaba viendo mi alrededor cuando mi madre entro.

— Hijo que bueno que ya despertaste — se acercó a mi y beso mi frente.

— Hola madre, donde estoy — pregunte con desconcierto.

— En San Mungo, te pusiste muy mal y nos diste un gran susto, pero te trajeron a tiempo — no recordaba eso, realmente no recordaba nada.

— Y mis hijos donde están, están bien, a ellos también les paso algo — le pregunté, estaba preocupado no quería que nada malo le pasara a ellos.

— Tranquilo están bien , están con los chicos en la casa, los señores Wesley tu padre y yo nos quedamos, tu padrino no pudo quedarse pero dijo que en cuanto pudiera vendría a verte — sentí un profundo alivio sabiendo que mis hijos estaban en casa a salvo con los chicos, además, que daño podrían hacerles, bromas, darle de comer mal, quemar la casa .... pero no lo arián, Hermione estaba con ellos y no dejaría que lo hicieran , espero.

En la tarde mi padrino vino a verme, también trajeron a mis hijos, me tuve que quedar unos días en el hospital para observación me dijeron que no hiciera muchos esfuerzos, al fin podría regresar a casa con mis pequeños.

— Bueno Draco ya no hay motivo para que te quedes, así que ya puedes ir a casa — me dijo el doctor Cris con una sonrisa.

— Gracias Doctor — guarde mis cosas y me fui a casa, al llegar me recibieron todos con mis pequeños y una pequeña comida como celebración, platicamos y los chicos con la familia Wesley se fueron, me despedí de mis padres y subí a mi habitación con mis pequeños en brazos

Cinco años después

— Severus Malfoy y Scorpius Malfoy, vengan aquí en este preciso instante — grito un muy enojado rubio.


— Si padre — preguntaron los dos niños asustados al terminar de bajar las escaleras.

— Me podría ayudar a entender que ase el sillón en la piscina y la cama de sus abuelos arriba de la mesa — los dos pequeños se miraron para  después responder.

— Fue culpa de Scorpius — respondió el de cabello azabache.

— Pero si fue tu idea Severus, por qué dijiste que no te gustaba como estaban acomodadas las cosas — respondió el pequeño rubio.

— Pues como les encanta estar acomodando las cosas, ustedes van a regresar las cosas a su lugar y ayudarán a los elfos a acomodar los cuartos y la biblioteca — sentencio el mayor.

— Pero — no pudieron terminar de hablar puesto que su padre los interrumpió.

— Nada de peros , no sé que se les metió en la cabeza para hacer esto — dijo el mayor mientras se cruzaba de brazos y sobaba el puente de la nariz.

— Es que los tíos Georg y Fred nos dijeron que si podíamos — hablo el pequeño Rubio

— Que era bueno cambiar un poco las cosas — termino el azabache lo dicho por su hermano.

— Tenían que ser los gemelos Wesley — volteo a ver a sus hijos — no deben de hacerle caso de todo a ellos, debieron preguntarme primero a mi — respondió para después abrazarlos.

— Eso quiere decir que ya no estás enojado con nosotros y ya no tendremos que ayudar a los elfos — preguntaron los pequeños.

— No estoy enojado con ustedes pero si van a hacer lo que les dije — dijo mientras los niños dejaban de sonreír.

Los niños muy a su pesar fueron a hacer lo que su padre había dicho y aprendieran que no debían hacer todo lo que los gemelos dijeran, más en la tarde sus tíos vinieron de visita para hablar con su padre en el estudio y ellos se quedaban con los gemelos, la menor de los Wesley, Percy y Charly

— Díganme que hacen aquí todos, no me mal entiendan me encanta que vengan, pero normalmente avisan antes de venir — pregunto con un poco de desconcierto el Rubio.

— El idiota de Potter va a regresar a Londres — respondió su amiga un poco enojada.

— Pondrías ser un poco más delicada al decir las cosas — dijo la castaña regañando a su prometida — lo que pasa es que lo de nuestro compromiso llego a todos los periódicos, por lo tanto Harry lo leyó y dijo que nos veríamos pronto por qué quería asistir, así que eso es lo que pasa — termino de relatar la castaña viendo al Rubió.

— En cuanto tiempo  — pregunto mientras revisaba algunos papeles que habían en su escritorio.

— Dos semanas — respondió su mejor amiga.


los recuperaréHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora