Chifuyu

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Advertencias: no lean esto si tienen un buen día, de verdad, no es favorable :'3

Baji-san suele lastimarme. Sé que no es a propósito, incluso creo que ni siquiera  sabes cuando lo haces. No estoy hablando de golpes, nunca me molestaría recibir un puñetazo tuyo, Baji-san, me refiero a golpes emocionales, unos que crean en mi interior pequeñas grietas que con el paso de los años se hicieron precipicios.

La primera vez que lo hizo fue cuando, en una reunión de estudios, me contó sobre Kazutora-kun, el destinatario de todas sus cartas. Para ese momento yo no sabía cómo llamar a los sentimientos que me hacías sentir así que no me percaté hasta muy tarde. Me contó de su amigo, omitió el incidente, pero me habló maravillas de la personalidad de él y, lentamente, me dejó entrever un cariño del cual yo no era el destinatario.

A esa le siguieron más veces. Momentos en los que, de la nada, soltaba frases semejantes a: Este sabor le encantará a Kazutora ó Realmente extraño a Kazutora, cuando estábamos juntos. No me molesté nunca, entendí que es su mejor amigo, pero no puedo negar que cada comentario referente a Kazutora me hacía llorar por las noches.

En ese momento empezaron a asaltarme pequeñas dudas. ¿Era acaso yo suficiente para llamar tu atención romántica, Baji-san? ¿Era incluso merecedor de eso? ¿Soy acaso capaz de competir contra Kazutora-kun?

Intentaba silenciar esas voces, entreteniéndome con mis gatos o leyendo algún manga, peleando con algún extraño o comiendo peyoung yakisoba. Disfruté de aquellos momentos juntos, donde la confidencialidad era similar a la de un psicólogo. Baji-san me calmaba, me emocionaba, me hizo amarlo.

La noche que más conversamos es definitivamente mi momento favorito, solo porque no mencionaste a Kazutora. Hablamos de nuestros sueños, de nuestros gustos, de nuestra vida, pero nunca lo mencionaste a él. Te concentraste en mí y me sentí feliz. Al día siguiente volviste a mencionarlo, pero no me importó, habías sido solo mío por una noche y con eso tuve suficiente… Temporalmente

Me volví codicioso y odié eso, fingí no ver tu mueca cuando yo cortaba la frase en la que Kazutora-kun estaba. Fingí no darme cuenta de cuando te quedabas mirando fijamente el cascabel de tu pulsera o cuando apretabas el amuleto de seguridad vial por las noches. Fingí no escucharte cuando todos los 27 de octubre le deseabas al viento un Feliz Cumpleaños con la esperanza de que este lo arrastrase hacia los oídos de tu amado.

En esos tiempos fue que me di cuenta de mis sentimientos, les puse un nombre y me asusté. Escuché siempre que el amor duele cuando no es correspondido y yo sabía que no lo era. Tú nunca me observaste a mí como un prospecto a pareja, siempre fui el niño al que le salvaste el culo.

El mayor golpe vino con tu partida de la Toman en una reunión a la cual me prohibiste asistir. Sabes que no te negaría nada, quizás por eso lo hiciste. Al día siguiente, sin yo haberme enterado de nada, salimos con el uniforme de la pandilla y te relaté sobre el último manga que me leí. Te noté entretenido y no precisamente por mi charla, así que empecé a molestarte como solía hacer. Quizás fui un iluso al no notar que no me miraste a los ojos por más de un segundo.

Posterior a eso lo último que supe fue que tu puño estaba impactando en mi cara, una y otra vez, sin descanso. Lastimaste mi piel, la amoretaste y rompiste, mi sangre estaba mojando el pavimento y el cabello que siempre cuido estaba lleno de mugre, pero no me importó. Eras tú quien me estaba golpeando y estoy seguro de que tenías una razón.

Con trabajo noté un destello y por un segundo pensé que estaba muerto, pero no era aquella famosa luz al final del túnel, era solo el brillo de un arete de cascabel. Reconocí a ese chico de inmediato, era tu tan adorado Kazutora-kun, alguien a quien me describiste y me hiciste verlo sin hacerlo realmente.

Headcanons Tokyo 卍 RevengersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora