Valhalla! Chifuyu

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Desde ese día no había hablado con él. Ni con él ni con nadie en realidad. La Tōman lo odiaba por lo que le hizo a Takemichi y, si le tocaba ser sincero (oportunidad que no tenía), él también se odiaba por eso. Desde su entrada exitosa a Valhalla las cosas iban de la mierda al infierno y viceversa, sin oportunidad de recibir paz en ningún momento. Kazutōra constantemente le vigilaba, desconfiando de su razón para unirse. Hanma lo ignoraba a menos que fuera a soltar algún comentario pervertido. Sabía que su carita adorable (como odiaba verse) le traería problemas, siempre lo hizo de hecho.

Más de pequeño. Recuerda que adoptó un peinado rebelde y un delineado que volvía agresivos sus ojos con tal de que sus compañeros de clase dejaran el acoso. Por eso nunca respetó a nadie, todos eran parte de la misma mierda de la que solo le logró sacar él. Su Baji-san... Aunque ya no se sentía con el derecho de llamarlo así.

Con el paso de los días donde no se encontraban ni en la escuela (a la que faltó con el falso pretexto de sentirse enfermo) llegó Halloween. De ser un año normal, estaría rompiendo huevos en la casa de su profesor de lenguaje porque este le dió una calificación negativa a su crush o disparando orina de Peke J en la cara a cuánto adulto medianamente responsable se paseara por su vista. Sin embargo, este no era ninguno de esos años. Ya no había oportunidad de decir que todo esto era una broma estúpida.

La chaqueta en su cuerpo pesaba más que la carga de consciencia que le quedaría detrás de aquel enfrentamiento. Podía ver a toda la Tōman justo frente a ellos, imponentes y dignos como los reyes de Tokyo que eran. Por otro lado estaba Valhalla, un grupo de pandilleros de quinta que Baji y él serían capaces de vencer con un minimo incentivo. Como la vez que derrotaron a un grupo de 20 solo porque dijeron que los gatos eran feos.

-Concéntrate en lo que tienes en la cara, Chifuyu. No te necesito fuera de aquí.- tan directo como siempre, Kazutōra le devolvió a la tierra con su tono serio y desequilibrado. Realmente odiaba a ese tipo. Solo porque era importante para su persona especial es que no terminaba utilizando la navaja que sabe que traía para cortar en horizontal toda la piel blanda de su cuello.

“Te estás volviendo agresivo, Matsuno. Baji-san te odiaría si lo supiera...”

Su consciencia le recordó lo desviado que estaba su camino, pero su moral le impidió arrepentirse. No le importaba el mundo y su vida si sacrificándolos a ellos podía mantener a Baji ahí.

Headcanons Tokyo 卍 RevengersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora