capitulo 7

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Enero 2009

El dolor en mi abdomen me está matando pero tengo una señorita renegona en brazos mientras llora por comida, Evelyn salió a hacer algunos mandados mientras yo me quedaba en casa y decidí hacer de comer.

-Luna espera por favor- le dije a la bebé en mis brazos, mientras removía los alimentos en el fuego- En cuánto apague esto te doy de comer.

Durante unos minutos más removí la comida y a continuación la apagué.
Camine a la sala con mi hija en brazos y me deje caer en el sofá.

-Okey señorita impaciente, aquí está mamá lista para darte de comer- destapé mi seno para que ella se prendiera de el.- Eres súper demandante niñita, a veces mamá tiene cosas que hacer.

Vi a mi hija alimentarse mientras movía sus manos queriendo alcanzar mi cabello, lo había cortado hacía poco por qué Luna amaba jalarlo y llevárselo a la boca.

Luna ha cumplido 6 meses hace poco más de 10 días y aún me duele el corazón cuando pienso en que su padre no la conoce. En noviembre, un año después de que regrese a Estados Unidos sola, un compañero de la milicia trajo un paquete de cartas no respondidas. Owen había desaparecido al regresar a Estados Unidos y yo seguía escribiendole, me costaba creer que no había vuelto a casa o que no se hubiera puesto en contacto con Evelyn.

No sabemos dónde esté o como se encuentre pero si sabemos que volvió al país y no nos contacto. Cuando las cartas fueron devueltas leí y releí cada una de sus respuestas buscando algún indicio, para mí todo estaba normal. El seguía diciendo que volvería en 6 meses y que estaba emocionado por Luna, aunque en ese momento no supiéramos que sería Luna. En mis peores momentos pienso que tal vez es por mi, tal vez fui muy insistente y tal vez anda por ahí en las calles de Seattle esperando a que me largué de la casa de su madre para poder volver. Lo he intentado pero Evelyn sabe cómo hacerme desistir de mi desición.

Siento el jalón de Luna cuando decide que mi seno ya está vacío, tapó el que ha descartado y me destapó el otro para que continúe comiendo mientras acaricio su cabeza llena de cabello pelirrojo.  El dolor en mi abdomen se intensifica por un momento pero lo ignoro. Mi hija necesita alimentarse.

Han sido un par de días o tal vez tres con ese dolorcito que por momentos me impide andar o agacharme a levantar cualquier cosa  pero lo he ignorado al continuar con mi día a día. Hago ejercicio en las mañanas después de que Luna se despierta a comer. Junto con Evelyn hacemos el aseo diario, una de las dos hace la comida y así a diario, la desaparición de Owen nos paralizó por unos días pero la vida debe seguir, no sé cómo lo logra Evelyn ahora que sus dos hijos se encuentran desaparecidos sin embargo me ha demostrado ser una mujer sumamente fuerte.

Luna se ha quedado dormida con mi seno en la boca, así que la acomodo en mis brazos después de reacomodar mi ropa y me levanto para subir las escaleras y ponerla en su cuna, pero ese maldito dolor me ataca de nuevo y siento como lentamente mi hija abandona mis brazos. En un abrir y cerrar de ojos me encuentro en el piso y escucho el llanto de Luna. Evelyn abre la puerta en ese momento.

-¿Que ha pasado Lizz?- se acerca para tomar a Luna- Estás bien?

Rompo en llanto por el dolor y la mortificación de ver a mi hija a mis pies.

-Llama a una ambulancia Evelyn, porfavor- me incorporo y tomo a mi hija- perdón bebé, mamá no quería lastimarte

Luna está activa y no deja de llorar, lo que me calma un momento al pensar en que no está grave.

Me siento en el último escalón cuando otra punzada de dolor llega y Evelyn a terminado de dar indicaciones al teléfono. Sigo llorando mientras intento calmar a mi hija.

Solo 4 minutos pasan desde que Evelyn cuelga el teléfono cuando la sirena se empieza a escuchar en la calle. Respiro un poco más tranquila porque mi hija no deja de llorar, pero el dolor no me deja respirar bien.

-Ya vienen cariño, en un momento atenderán a Luna- me habla Evelyn por sobre el llanto de mi hija- Verás que todo estará bien.

Sus palabras intentan darme aliento y las recibo de buena gana, la abuela de mi hija no me odia por dejarla caer. La ambulancia se detiene enfrente de la casa y Evelyn corre hacia la puerta para abrirla. Las lágrimas salen con más fuerza de mis ojos.

-Tiene 6 meses, mi nuera se resbaló y la dejo caer sin querer- oigo a Evelyn explicarles mientras el paramédico toma a mi hija de mis brazos.

-Ok, señora necesita relajarse- me mira el hombre, pone su mano en mi hombro mientras el otro toma a Luna.- Dice su suegra que resbaló, ¿Se siente bien?

Niego mientras siento un dolor mucho más agudo en mi abdomen y me absorbe la oscuridad.

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