Hay demasiados colores esparcidos por todo el cuarto de Lance. ¡Son tantas opciones! No puede decidirse. Si comienza a descartar, le quedan la camiseta rosa y la azul, pero esa camisa turquesa en realidad es bastante bonita. Oh, ¿y esa marrón? Ya no parece tan mala opción. Y podría- Vale, no. ¿Veis cuál es el problema? Necesita ayuda.
—¡Keith! —grita a todo pulmón y en unos segundos dicha persona atraviesa la puerta de su habitación. Se queda allí de pie, mirándolo por un segundo.
—¿Qué quieres?
—Necesito tu consejo. ¿Cuál me pongo?
Le frunce el ceño y sacude un poco los brazos, confundido.
—¿De verdad me lo estás preguntando a mí? No sé si te acuerdas, pero yo soy tu cita.
—No, no, no. Cállate —le espeta dando unos largos y veloces pasos para llegar hasta él; acto seguido, posa el dedo índice sobre sus labios, silenciándolo con efectividad—. Ahora mismo no eres mi cita, eres mi mejor amigo. Actúa como tal.
—Esto es una tontería. Me da igual lo que te pongas, ya te he visto en ropa sucia y rota, por Dios.
Lance parpadea por unos segundos antes de formar un puchero.
—Yo solo quiero que me mires y se te olvide todo eso. ¡Quiero verme tan sexy que no sepas ni quién soy!
—Que seas tú es lo que te hace sexy.
Los dos se quedan callados tras esas palabras. Las mejillas de Keith están ardiendo, se halla tan avergonzado que se plantea solo dar media vuelta y salir de la habitación. Los labios de Lance comienzan a formar una sonrisa astuta, aunque tímida.
—¿Ya vamos a empezar con eso? La cita ni siquiera ha empezado todavía y ya estás usando tus armas contra mí.
—Eso no era- Yo- Cállate. Y vístete más rápido, estoy harto de esperar.
Lance abre la boca ofendido, mas luego se detiene por un momento y analiza al chico frente a él con detenimiento. No, por favor, no.
—Espera, ¿me estás diciendo que ya estás listo?
—Sí.
—¿Así vas a ir?
—¿Sí?
Lance suelta una carcajada y Keith se cruza de brazos. El leve tic en su ceja le deja ver que su reacción le ha ofendido de verdad. Se tapa la risa con una mano y hace todo lo posible por no pasarse de condescendiente, pero burlarse de él es muy divertido, mucho más si viene con molestia incluida.
—Es una de tus camisetas de bandas de rock. No puedes ir en serio.
—¿Qué tiene de malo? Me dijiste que me quedaba bien —se defiende, dejando entrever solo un deje de inseguridad entre todo su reclamo.
Sí, es cierto que lo dijo. Aun así, no es lo más apropiado para una cita, no para ir a cenar a un restaurante al menos. Aunque tampoco es uno de etiqueta, así que no cree que la ropa importe mucho. Seguro que esto es lo más refinado que tiene Keith en su armario de todas formas. Todo está lleno de camisetas de anime o negro básico, siempre negro. Maldito emo otaku.
—Y tenía razón, qué lindo que tengas mi opinión en cuenta. Ahora ayúdame a escoger una camisa.
Resulta que el gusto de Keith está en el culo, así que decide obviar todas sus opiniones y solo seguir su instinto. Le echa de la habitacion porque es más una distracción que una ayuda, después continúa preparándose. Opta por la camisa azul, que le resalta los ojos y además, es una de las pocas que no está arrugada. Hace una rápida revisión de sus perfumes y duda por un momento, entonces se rocía el que recuerda que le gusta a Keith. Salir con tu mejor amigo tiene muchas ventajas. Los pros son que sabe qué armas usar, los contras son que el suyo es un emo otaku.
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Tienes que ser tú [Klance]
FanficCita tras cita, enamoramiento tras enamoramiento, Lance se da cuenta de que siempre intenta forzar el amor con la persona incorrecta. Mirando a uno de sus mejores amigos, se le ocurre una gran idea: con él ya está todo construido, solo hace falta po...
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