Esa misma noche, Louis salió en su Cadillac negro hacia el bar PennyBaker, en busca de un grandioso trago de Whisky y de poder escuchar a su artista favorito Helen Levitte, no teniendo suerte con este último. Sin embargo, Persy Sinklare se encontraba ahí, teniendo una voz angelical, que hacía sentir con calma al joven investigador.
– Whiskey – Habló al llegar a la barra, sus pies dolían y su cadera también, caminar por todo Nueva York en sitios concurridos por estrellas de cine era cansado, pero ahora tomaba su "medicina" para este dolor – Disculpe, busco a un chico – dejo el trago a un lado, volteando a ver al joven pelirrojo detrás de la barra – Igual que todos – murmuró el muchacho, mientras dejaba de lado un pequeño trapo, para prestar atención al castaño.
– El es especial – el investigador sacó la pequeña foto que le había entregado Abbey – ¿Conocerlo? Lo estoy viendo señor – el pelirrojo miro detrás del castaño, observando al susodicho, tomando nuevamente el trapo y comenzando a limpiar. Louis tomó su whiskey y volteó detrás suyo. Observando cómo entraba con un caminar delicado resaltando unos pantalones negros formales haciendo juego con una camisa que se ajustaba perfectamente a su torso, dejando los primeros tres botones abiertos y con su larga cabellera que llegaba hasta sus hombros.
Sus zafiro oscurecieron al notar que ambos estaban viéndose – Donde estuviste toda mi vida – murmuro bajo para tomar un trago de su bebida. Sus pensamientos alagaban la belleza del chico, tendría que olvidarlo si no quería tener problemas con Tom McQuoid, el jefe de la mafia más sadico que pudo estar en Nueva York. Sus ojos se desviaron a los del mafioso, notándolos nada agradables.
Minutos después, el rizado besa la mejilla de Tom, para que este último camine hacia dos chicos, quienes voltean inmediatamente a observarlo. Ambos sicarios, uno irlandés y el otro cubano (perteneciente a una gran familia mafiosa en la Habana), lo acorralan en la barra, amenazantes.
– El jefe quiere verte chico – el irlandés dice, mientras acomoda disimuladamente su manga de su costoso traje cafe – Lo siento, estoy ocupado – sentencia el de ojos zafiro, para después terminarse su trago, dejando su vaso en la barra – No se te está preguntando, compadre – amenaza el cubano, descubriendo un lado de su saco, mostrando una pistola, tomando por sorpresa a Louis. El irlandés toma el brazo del castaño, mientras el cubano repite misma acción, guiándolo a la salida del bar.
...
Louis es aventado a la pared de concreto, pegándose en la nariz, de la cual sale un líquido color escarlata, gira rápidamente, sin embargo, no lo suficiente pues un golpe aterriza en su pómulo izquierdo, obligándolo a levantar su rostro – ¿Acaso no sabes quién soy? – el rostro del mafioso lo recibe, su mirada amenazantemente logró sacarle una suave sonrisa al de ojos zafiro – ¿Un mesero? – una sonrisa socarrona se abre paso – Quiero un Whiskey, a los chicos tráele un cóctel solo – los puños de Tom vuelven a apretarse, volviéndose blancos – Más te vale que te dejes de jueguitos muchacho – murmura el irlandés – Detén tu lengua o la perderás – continua el cubano.
– Es bastante listo chicos – nuevamente un golpe aterriza en el estómago del de ojos zafiro, haciendo que quiera cubrirse, pero antes de hacerlo es tomado del cuello por Tom – Odio a los listos casi como odio que miren a MI chico – hace un notable énfasis en la palabra – es grosero y descortés. Pero bueno amigo, los chicos te darán una lección – Tom gira en su eje, para volver a entrar al bar, dejando a los tres chicos solos.
– Muy bien muchacho. Primera lección – el irlandés toma el traje del ojiazul, para lanzar el primer golpe, sin embargo es esquivado por este. Siendo ahora el ojiazul quien lanza el primer golpe, tirando al irlandés, rompiendo una ventana que daba hacía la cocina del bar. Louis sonríe victorioso, hasta que siente unas manos que lo alzan, aventándolo a los contenedores de basura que se encontraban a escasos metros – Aprende a siempre vigilar tu espalda, compadre – dice el cubano, arreglando su traje y levantando a su compañero irlandés, para después dirigirle una leve sonrisa victoriosa y desaparecer por las puertas del bar.
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𝒯𝒽𝑒 𝒷𝓁𝓊𝑒 𝒷𝓊𝓉𝓉𝑒𝓇𝒻𝓁𝓎
FantasíaTodo llevaba a una investigación de rutina, donde el investigador privado sólo tenía que encontrar a otro joven que había decidido escapar de los problemas, mudándose a la gran ciudad de Nueva York. Quien diría que aquel joven de rulos pertenecía a...