Por un descuido, el agente pelinegro y el ex mafioso albino terminaron en el mundo "original", al tratar de recuperar la página que se les confío, está termino razgada a la mitad, distorsiónando todo su mundo. No pueden volver hasta encontrár la otr...
¡Ahora si que lamento la tardanza! Estuve ocupado con otros asuntos e igualmente escribiendo para Amino. Espero les guste.
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— ¡Cuidado! —gritó desesperada la rubia al ver como el techo colapsó, justo arriba de los hermanos Akutagawa.
Él pelinegro finalmente entró en razón activando su habilidad para detener los escombros protegiendo a su hermana.
— ¿¡Qué rayos está pasando!? —con Rashomon devoró los escombros quedando a salvo.
— ¡Están atacando la sede! —anunció Tachihara asomándose por la ventana, un grupo de hombres lanzaba bombas al edificio.
En poco tiempo se escuchaba cómo estos ingresaban al edificio disparando a quemarropa, eliminando a los guardias con demasiada facilidad. Lagarto negro entró en acción junto con "Él perro de la mafia".
Debido a que cada quien estaba concentrado en eliminar a los intrusos pasaron por alto el hecho que Akutagawa no mataba a nadie, los dejaba inconscientes y malheridos o fácilmente los lanzaba lejos asegurándose qué siguieran con vida, después de todo sigue siendo un detective.
— Debo irme cuanto antes —pensaba para sus adentros, buscando con la mirada una vía de escape—. En cualquier momento puede llegar mi yo de este mundo.
Mientras buscaba por donde ir no podía evitar ver de reojo a su hermana, preocupado, aún que estuviera comprobando en vivo que era perfectamente capaz de cuidarse sola enfrentando a hombres que le doblaban en tamaño, gracias a su hábil uso de la daga y velocidad. No podía suprimir su leve sonrisa de orgullo.
— Mi yo de este mundo es afortunado.
Se interrumpió mentalmente al sentir que algo andaba mal, Rashomon no podía atacar al individuo que tenía enfrente, para empeorar la situación tenía su habilidad paralizada, como si una barrera invisible lo rodeará.
— Finalmente nos volvemos a ver... —él hombre chasqueó sus dedos y Rashomon atacó a su propietario, hiriendo su hombro—. Perro de la mafia.
— Tch —Akutagawa ignoraba sus palabras, concentrándose en detener el sangrado de su hombro creando un vendaje con su tela.
— ¡Akutagawa-senpai! —Higuchi al ver aquella escena decidió intervenir, apuntando sus armas al individuo que lastimó al pelinegro—. ¡Maldito!
— No te metas donde no te llaman —habló en calma mientras rebuscaba en su chaqueta—. Señorita. —lanzó algo hacia la chica antes que jalara el gatillo.
En segundos una cegadora luz iluminó la sala, cegando tanto a mafiosos como a los intrusos, al igual que él sicario que sólo se cubrió los ojos con su brazo recibiendo una patada en las costillas, dejándolo al otro extremo de la habitación.
— Pagarás por haber invadido nuestra reunión anoche —se tronaba los nudillos mientras caminaba con calma—. Tomaremos todos sus suministros y tu cabeza.