Al día siguiente muy temprano llama a mi puerta alguien de servicio avisándome que a las ocho de la mañana me espera la familia real para el desayuno y consecutivamente tomarles fotografías a cada uno de ellos.
Por lo que me arreglé con un pantalón fresco y un top con manga corta y hombros descubiertos «me encanta», salí, y el desayuno pasó cálidamente rápido. Son unas muy buenas personas, no me desprecian, no me miran mal, sólo han tratado de que me sienta cómoda a pesar de ser su empleada básicamente.
Las fotografías fueron planeadas en varios escenarios pero más que nada nos concentramos en el maravilloso jardín real, gracias a mis ideas, aunque claro, sin dejar a un lado la biblioteca para Caroline, ya que me encantaría que tenga unas imágenes especiales para ella, a sus gustos.
En el transcurso el príncipe Adam me guiña el ojo un par de veces lo cuál trato de ignorar ya que mis sonrojos son notables, y no debería suceder nada de esto, no quiero arruinar el trabajo y menos la reputación de Sophia o sus padres.
Le tomo una fotografía a Caroline en la biblioteca, algo "distraída", otra corriendo por el jardín, mientras su gran y precioso vestido vuela con el aire, así como su lindo cabello rubio.
¿Quién imaginaría que una princesa rubia no es igual a las demás? Al contrario es la mejor princesa del mundo, una rubia ejemplar, de gran corazón.
Tomo una fotografía del Rey y la Reina con sus brazos entrelazados, tal como la maravillosa pareja que han sido, supongo yo.
Consecutivamente unas de los cuatro integrantes de la realeza, porque esas nunca deben de faltar, son de las más relevantes.
Ya casi por terminar e irme a descansar Caroline me pide que le muestre cómo quedaron.
—Oh my god que lindas, salimos espectaculares pero ni creas que solamente serán estas, necesito que captures más fotografías de ésta hermosa cara y por supuesto la de mi hermanito. —Me guiña un ojo cómo si fuera cómplice de algo.
¿Se habrá dado cuenta de los guiños de su hermano y mis sonrojos inevitables? «Oh Dios, qué pena.»
—Uhum sí. —Dice Adam sonriéndome.
—Cla-..cla-..claro, altezas. —Digo torpemente por lo embobada que me deja su sonrisa, además de la vergüenza que se instala en mi cuerpo al pensar si los demás se darían cuenta.
«Alice controlate, ni te topa vv»
—Excelente nos vemos en un rato para seguir. —Dice su hermana.
—Au revoir belle. —Se despide él.
Agacho la cabeza para despistar e intentar respirar controlada.
Se retiran, tomo mis cosas y hago lo mismo, camino a mi habitación para descansar.
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Al rato de eso y de haber almorzado la princesa me pidió que les tomara las fotografías, a lo que obviamente acepté gustosa, ¿qué más me queda?.
Nos encontramos en uno de los salones y decido atarme el cabello en un chongo para poder trabajar cómodamente, ya que cuando tome las fotos hace un rato tenía el cabello suelto por presentación pero me dio un calor, que no quiero volver a pasar.
Tomo una fotografía de ella riendo, con una tiara, con una corona, con diferentes outfits e incluso hace que su hermano Adam tome una de nosotras dos juntas.
«Gracias a Dios y a Sophie por ésta gran oportunidad, nunca me había sentido tan feliz y con amistades..» La humildad sobra en este lugar.
—Listo Caroline hemos terminado, saliste preciosa aunque ya lo eres, perfecta tal cual una modelo.
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Royal Photographer
FantasyUna fotógrafa de New York consigue la oportunidad de trabajar para la realeza. Un príncipe real de Londres muy apuesto, pero.... Comprometido. ¿Será que el destino les ofrecerá una oportunidad para cambiar de rumbos?
