II

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Salí de la habitación desde las siete de la mañana «no por nada dicen qué el que madruga Dios lo ayuda», para tomar algunas fotografías del castillo y sus alrededores. Sería una decepción no hacerlo estando aquí, más aún de tan maravillada que estoy con este trabajo.

Me encuentro en un lugar bastante bastante lindo, es el jardín real.
Con emoción empiezo a tomar fotografías de él, por supuesto.

Hasta que alguien interrumpe mi tranquilidad con sus pasos acercándose. «Mis días no podían ser tan perfectos»

—¿Tan temprano comenzando su labor belle femme?

Un poco sobresaltada me giro y es el príncipe apuesto.

—Su alteza real —Hago reverencia—, claro, las cosas tienen que suceder de acuerdo al plan y por ello vine a tomarle-..

—Cuando estemos solos puedes tutearme y llamarme Adam —Me interrumpe dándome una sonrisa—. ¿A tomarme fotografías?

Me hace sentir un tanto nerviosa y mis piernas comienzan a temblar.

—Está bien... Adam, tú igual puedes tutearme y llamarme Alice. No me malinterprete, es a tomarle fotografías a usted y su familia.

—Claro, claro pero recuerda, puedes tutearme.

Pasmada por su actitud asiento repetidas veces.

—Con su permiso, seguiré admirando y tomando fotografías de éste hermoso paisaje.

—Por supuesto, te acompaño me gustaría admirar el paisaje contigo.

Se coloca a mi lado mientras yo continuo con las fotos.

«Su cercanía hará que me desmaye»

—Es majestuosamente bello éste lugar. —Hablo después de un rato.

—Concuerdo es magnifique cómo usted.

Me sonrojo gravemente, «¿¡qué le pasa!?»

—Ah, ammh.. —No consigo formar oración.

Escuchamos a alguien vociferar. "¡ADAM!"

Belle femme tengo que retirarme, permiso. —Se despide con un raro movimiento de mano.

—Claro apuesto rubio. —Digo eso último en voz baja y hago una reverencia.

✧------➣

Rato después de estar admirando el magnífico paisaje, me llamaron para comenzar a tomarle las fotografías a la familia real.

—Alice, hoy tomarás las fotografías para dar anuncio al compromiso de la princesa Diane Capell y el príncipe Adam Frederick IV Wydham, mi hijo. —Me informa la reina.

«La princesa es una pelirroja de ojos azules, muy hermosa.»

—Será un placer, su majestad.

Mes félicitations , j'espère que vous êtes très heureux. —Les deseo con una sonrisa.

Digamos que mi Francés no es perfecto pero me defiendo.

—Ajá si plebeya —La princesa hace un ademán en señal de aburrimiento—, mejor anda toma las fotografías ya, no tengo todo el tiempo del mundo.

«Vaya princesa, pero bueno, trabajo es trabajo, a eso vine». Sin rencores, así son los hombres apuestos y sus mujeres, o al menos eso dice mi amiga.

Royal Photographer Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora