|Capítulo 23|

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—Bien, mi momento ha llegado— frunzo mi ceño y levanto la mirada de mi celular para mirar al pelinegro que se mira constantemente en el espejo, mientras que susurra cosas sin ningún sentido para mí. Sólo me queda reírme de las locuras que comete, y por supuesto, apoyarlo —bien mi amor ¿Cómo me veo?— se da la media vuelta para ahora enseñarme ese traje que ambos fuimos a comprar, pues ha conseguido un trabajo de medio tiempo como gerente en un restaurante gracias a la ayuda de sus padres, y quiere dar una buena impresión

Su traje es de un color negro azulado que parece brillar cuando le da la luz directamente, y además, le queda tremendamente sexy, tanto así que me dan ganas de quitarle el traje y hacer cositas malas, por supuesto nunca le he dicho tal cosa, se pondría loco. Su cabello está perfectamente peinado hacia atrás con ayuda de gel, y uno que otro mechón en su frente que no quiso ser dominado por nadie. Por suerte, el dueño del restaurante permitió que dejara a la vista los tatuajes de su mano, ya que afortunadamente es un hombre moderno que ve los tatuajes como un arte y no como algo de chicos que se encuentran en malos pasos, además, confesó que los tatuajes de Jungkook atraen la atención de las jóvenes y por ende más clientela

—Te ves hermoso— confieso con una sonrisa, y el también sonríe

—¿Lo suficiente como para que te acerques y me des un beso bien largo?— guiña. Me carcajeo al ver como estira sus labios

—No hombre no, mejor vete ya a trabajar. Se un hombre de provecho— me levanto de la cama dejando mi teléfono encima de la almohada, mientras veo la decepción en sus ojos —mira, esto es simple; vete temprano, regresa tarde y se un buen proveedor— pongo mis manos en sus hombros y los empujo, delicadamente, hacia la puerta de la habitación. Hoy toca noche de chicas, Sunji y yo en la sala, ella viendo Macha y el Oso, mientras que yo me pinto las uñas

—¿Por qué quieres que me vaya?— pregunta haciendo fuerza para que no lo continúe empujando —¿Es que tienes un amante?— vuelvo a reír ante su aparente "seriedad"

—La infidelidad es una moda que no quiero probar— respondo casi al instante, bueno, luego de reír —quiero que me traigas pollo, el pollo de ese restaurante es delicioso, y por favor compra los pañales de Sunji, es fin de semana y no quiero salir a menos que sea estrictamente necesario—

—Bien bien bien— caminamos juntos hacia la puerta, en completo silencio, con nuestras manos unidas, y debo decir que eso me pareció muy bonito, ya que de alguna forma, no estamos acostumbrando aún más a la presencia y cercanía del otro, tanto que salir a caminar tomados de las manos se ha vuelto algo muy común

—Sunji, despídete de papi que ya se va— me aproximo a la pequeña que jugaba tranquilamente dentro de su corral, con todos los juguetes que le hemos comprado Jungkook y yo todo este tiempo. Sunji no nos hace caso siquiera, pues al parecer es mucho más importante para ella morder ese pato de goma. La doctora nos explicó que eso es normal, pues cuando a un bebé le comienzan a crecer los dientes sus encías pican mucho, por lo que para calmar esa picazón que sienten tienden a morder ciertas cosas —bueno, tal parece que ni Sunji te quiere aquí, así que vete ya—

—Si me sigues echando así voy a creer que quieres traer a tu amante— habla con seriedad quedándose parado a un lado de la puerta ya abierta para su salida. Se cruza de brazos y no sé yo, pero esa acción se vio sumamente sexy ante mis ojos y mi mente exótica. ¡Dios! Es que se le marcan más esos brazos tatuados que aunque no lo admita me vuelve loca. Los coreanos son mi debilidad, lo digo y lo diré toda mi vida

—Jungkook, no tengo ningún amante por Dios, solamente quiero quedarme con Sunji toda la noche para hacer cosas de mujeres ¿Me entiendes?— respondo con cierta desesperación. Quiero que se vaya, no es difícil de entender

—¿Que cosas de mujeres harías con una bebé de siete meses? No soy tonto— se aproxima a mí con suavidad y es entonces que se me olvida algo importante ¿Cómo es que se respira? —¿Que es lo que harás? Dímelo ahora, porque si lo descubro por mi cuenta y es algo que me molesta juro que vas a desear no haberlo hecho—

Escucho el sonido de mi propia saliva bajar por mi garganta cuando trato con fuerza. Nuevamente respiro, pero con cierta dificultad pues tenerlo tan cerca no es fácil para mí, mucho más cuando se ve tan sexy con esa mirada seria dominante. Su nariz roza la mía y sería solo cuestión de un movimiento para que nuestros labios rocen entre ellos formando un beso, y vaya, admito que me muero por besarlo, pero aún no es momento de eso, mínimo que espere hasta mañana. Yo sé porque lo digo

—Tn_____, habla— ordena. Niego con lentitud sintiéndome intimidada por su mirada, por su cuerpo, por su altura y su todo. Es que Jungkook es la representación de "dominante" cada vez que se pone serio, y yo que siempre he sido medio masoquista y sumisa no puedo con eso

—Ya vete, animal— respondo con la voz temblorosa llevando mis manos a su pecho y empujando un poco ¡Gran error! Sólo provoqué una pequeña risa, pero no esas risas divertidas, no, de esas risas eróticas que te mojan hasta los dedos ¡Oh dios! Siento que me derrito

—Bien, me voy, pero no te salvarás de esta cuando regrese mañana— mis vellos se erizan una vez que, como un perro, se acercaba mi cuello para olfatear y luego dejar un beso en esa zona. Sentí que mis piernas temblaron de una forma nunca antes vista, he tenido novios antes, pero ninguno me había dejado las piernas temblando por un simple beso en el cuello ¿Que me está pasando? —y recuerda bien, Tn_____, tengo buen olfato—

¿Como pasó? [J.JK]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora