La vida es hermosa, y más si encontramos con quien compartirla. Los hijos del Alfa se convirtieron en guerreros natos; eran lo mejor de lo mejor, excelencia pura, parte de la realeza de los bosques. Su primogénito heredó el mando y, al igual que su padre, realizó grandes obras por su pueblo. El primer Alfa nombró a la manada «Gray Moon» en honor a la existencia misma: la vida no siempre es negra u oscura, ni siempre es azul o clara; a veces es gris, un punto intermedio entre el blanco y el negro.
Él partió de este mundo a los doscientos años y su compañera, Nahia, a los ciento veinte. Aunque había una diferencia de ocho décadas entre ellos, el tiempo no fue un obstáculo; sus cuerpos no envejecieron hasta alcanzar cierto punto. Murieron juntos, tomados de la mano, como si fueran una sola persona, porque en verdad lo eran. Sus respiraciones y los latidos de sus corazones se extinguieron al mismo tiempo. Se amaron de verdad y construyeron una vida plena, con cinco hijos a los que adoraron más que a sí mismos. La familia de Nahia jamás logró encontrarla, pues ellos eran su mundo entero.
En las generaciones siguientes, los Alfas continuaron teniendo compañeras humanas. No fue sino hasta el interregno de Ryder cuarto que empezaron a nacer las sagradas hembras: hermosas y bendecidas con la fuerza lobuna. Ryder quinto fue el primer líder del nuevo imperio en tener como compañera a una mujer loba. Aunque las hembras nacían, ningún Alfa llegó a engendrar una hija; por alguna razón, su virilidad estaba limitada a los varones. Pero eso no importaba, pues mientras los machos gobernaban, las hembras se convirtieron en guerreras formidables, encargadas de la protección de la manada y de traer al mundo a los nuevos cachorros. Siempre hubo una destinada para ser la compañera del Alfa.
El castigo de la madre Luna cesó y, como una recompensa divina, las hembras pasaron a serlo todo: ellas eran quienes controlaban a los terribles machos. Ryder séptimo fue el primer Alfa en perder la condición de lobo eterno; fue el primero en poseer una apariencia humana permanente y transformarse en lobo solo cuando lo desease. También fue el pionero en albergar un lobo interno y poseer la capacidad de comunicación por el link. Estos avances se transmitían a cada miembro, permitiendo que la manada evolucionara junto a sus líderes.
Cada generación mejoró su ADN, adquiriendo nuevas capacidades. Su linaje los posicionaba siempre como los más temibles de su especie. Eran gigantes, eran feroces; evolucionaron, pero su apariencia se mantuvo constante. Los demás lobos los llamaban «El gran lobo negro» o «El lobo eterno», pensando que se trataba siempre del mismo individuo. Parecía que nunca morían, pues cada primogénito era una réplica exacta de su creador.
El Alfa —considerado «El Alfa» por ser el origen— creó el imperio del lobo, gobernando todas las manadas del mundo. Cada nuevo heredero era igual o más implacable que el anterior. Los primogénitos torturaban a sus madres durante el embarazo y el parto, una conexión salvaje que demostraba cuánto necesitaban los príncipes de sus padres; esa era la señal de que el próximo Alfa había llegado.
Ryder noveno fue el primero en morir por homicidio y no por causas naturales, entregando su vida en lugar de su manada. Muchos Alfas pasaron, cada uno con una fuerza y capacidad nuevas, pero jamás se olvidará al origen. Él siempre será el primero, el mejor, nuestro primer líder. Él siempre será... El Primigenio.
—Y esa es la historia de nuestra familia, cachorros —dije cerrando el libro.
Vi a mis pequeños y ambos tenían expresiones de absoluta sorpresa.
—Entonces yo voy a ser como tú, papi —dijo William emocionado, mientras él y su hermana abrazaban a mi Luna.
—Claro que sí, cachorro. Es más, serás mucho mejor que yo —le aseguré guiñándole un ojo. Él sonrió y se abalanzó a abrazarme.
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El Primigenio.
Lupi mannariRyder (El Primigenio) es un lobo maldito, transformado a partir de la mordida de un lobo prehistórico. Él, su manada y especie afrontan un castigo de la madre luna. Nahia es la única mujer que ha sobrevivido al castigo. Él, una bestia. Ella, es sól...
