Se te hizo costumbre pelear antes de una fecha importante, como la navidad en la que no estuviste, fue la más feliz de mi vida por primera vez me sentí en paz y no tenía miedo sobre lo que pasaría si pasara algo que no te gustará.
Al escucharte gritar me provocabas náuseas, porque sabía que seguía de eso, tus manos cambiaban... Cuando me abrazabas las sentía tibias pero cuando las estrellabas en mi piel las detestaba.
Me sentía morir y me sentí tan confundida cuando al día siguiente me hablaste como si nada hubiera sucedido, aún recuerdo que pensé, "papi ya me perdono".
Carajo solo era una niña y aún lo sigo siendo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.