Mi infancia no fue normal, tampoco mi adolescencia lo está siendo, no me lo había imaginado así.
Aún no entiendo, ¿por qué nunca trataste de mejorar? ¿por qué nunca te diste cuenta del daño que hacías?
Mierda, tus palabras eran más filosas que mi navaja, tengo muy pocos recuerdos lindos a tu lado y esos pocos que existen no quiero que se corrompan con todos los malos que formaste.
Siempre te encargaste de romper mis sueños y de estrujar mi alma hasta que ya no pudiera más y me rindiera a tu voluntad.
