Cápitulo XL

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POV ARON

Al ver la cara de Rachel y ver a Joaquín con lágrimas en su rostro pude deducir la razón por que el chico rizado salió del lugar, a decir verdad el número musical que estábamos viendo y la letra implícita tal vez fue la gota que derramó el vaso entre Joaquín y Emilio.

Nuevamente y como siempre salí detrás de Emilio, aunque me hubiese tratado tan mal, realmente lo apreciaba y estaba seguro que aquella fachada de hombre duro se había desmoronado.

Lo encontré en el lobby del lugar sentado con la cara agachada limpiándose las lágrimas del rostro como si fuese un niño pequeño intentando ser valiente.

-¿Estás bien?- dije con voz baja acercándome a él sentándome a su lado.

-Si, déjame solo- respondió de una manera seca y hostil.

-Joaquín está igual que tu, ambos están tan lastimados, y sigo sin entender por qué-cuestione sin levantar mi voz, buscando que pudiera explicarme la razón y que cediera.

-es... es por su bien-

Apenas pude escuchar su respuesta pero lo hacía en voz baja con sufrimiento reflejado en ella y soportando el deseo de romper en llanto.

En ese momento un joven se acercó a nosotros

-buenas noches, me indican que necesitamos que vuelvan a sus localidades- comento el chico

-claro-respondí de manera seria con el fin de evitar que ese muchacho notara que Emilio estaba mal.

Caminé directo al lugar donde el espectáculo continuaba, sin embargo pude ver qué el rizado se dirigía a la salida, de inmediato salí detrás de él nuevamente

-A dónde vas?- pregunté preocupado.

-Al hotel, necesito estar solo y pensar algunas cosas por favor no me sigas, mejor disfruta la velada con tu chica, para eso querías venir ¿No?- dijo para subirse al taxi que lo esperaba.

Una parte sabía que Emilio decía la verdad, necesitaba tiempo, ahora mismo lo veía tan vulnerable y triste que ni siquiera yo lo podría ayudar, tal vez al final si necesitaba tiempo para meditar sus acciones, sentimientos y ordenar sus ideas

POV EMILIO

No sé cómo estoy aguantando tanto, en automático cuando subí al taxi las lágrimas rodaron en mi rostro. Traté de contenerme desde que vi a mi Joaquín llorando y también las retuve mientras Aron trataba de hablar conmigo pero yo ya no podía fingir más, mi corazón ya no soportaba engañarse ni un momento más.

Decidí que está noche debía escribirle mi despedida al rizado, a mi manera, con una canción.

No tenía el valor de contactarlo, mucho menos de mandarle un audio intentando explicarme, ni siquiera en mi imaginación tendría la valentía de hablar ante Joaquín.

Al llegar a la habitación trataba de canalizar mis sentimientos en cada palabra que salía de mi, quería que cada una de ellas mostrara todo el caos que sentía dentro de mi.

Tomé a la chula y fui construyendo la melodía, por primera vez la chula tenía residuos de mis lágrimas en ella, en estos momentos ella era la única compañera que podía consolarme y la única cómplice en esto

Cada que cantaba mi composición un nudo en la garganta se formaba y las lágrimas no se detenían, estaba teniendo una crisis en la que yo solo me había metido.

Una de ellas sería la canción con la que cerraría el concierto de mañana, me despedirá de él y de todo esté caos que la gira trajo consigo.

Solo esperaba que mi voz no se quebrara en medio del escenario y revelara la miseria que se había apoderado de mi corazón.

Complemento accidental (AU Emiliaco)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora