El día que todo comenzo

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Siempre que vamos por carretera me encanta sentir el aire en mi cara y que despeine mi cabello mientras voy contemplando el paisaje, a pesar de que he hecho este recorrido miles de veces en mi vida siempre hay algo que observar, es cuestión de prestarle atención a los detalles y divertirte, aunque el sol sea incomodo no es nada que mis lentes de sol no puedan resolver

-Luna, Mónica ya casi llegamos suban las ventanas –

-Entendido mamá-

- Ya escuche – esa es mi hermana Mónica de 15 años, la menor de nosotros tres, y sí, soy la hermana del medio, el mayor es mi hermano Leo tiene 25 años y yo tengo 20, debo decir que no es fácil vivir así, pues el mayor y el menor siempre son los que reciben mayor atención, mientras nosotros somos o tenemos que ser los independientes y los olvidados... pero debo decir que eso tiene sus ventajas.

-Oye de nuevo te has ido a otro planeta ¿En qué tanto piensas? – me dijo Mónica con la expresión de un policía en un interrogatorio

- En nada, ya sabes que me gusta ver por la ventana mientras vamos en el coche - le sonreí y alce los hombros, ella solo negó con la cabeza y fijo la vista en su celular

- No deberías usarlo, podrías marearte-

- No seas exagerada, no pasa nada, además nadie regañaba a Leo cuando jugaba con su consola portátil mientras viajábamos, ni a ti tampoco -

- Ya Mimí no te alteres – volteo a verme muy enojada y me golpeo en el hombro

- No me digas así, ya no soy una bebé –

- Para mí si lo eres y lo seguirás siendo –

Mi papá se estaciono frente a la casa y fue en ese momento que me di cuenta de que la camioneta de mi hermano estaba en la cochera

- Leo me marco ayer para avisarme que venía, quiere que vayamos todos a comer y celebrar algo importante, y que nos lo contaría aquí en la casa porque era algo que prefería decirnos en persona que por teléfono

- Creo que las únicas noticias de ese tipo que podría darnos es que ya tiene novia formal, que gano la lotería o que consiguió un trabajo donde ganará más dinero de lo que ya gana -

- Luna –

- Ay mamá no lo dije en mal plan, saben que me siento orgullosa de él y que lo quiero, solo me gusta molestarlo –

Nos bajamos todos del auto, pasamos por el pequeño jardín hasta la entrada de la casa y al entrar lo vimos sentado solo en sala

-Hola a todos -

Mi mamá dejo su bolso y fue directo a abrazar a Leo

-Estoy molesta contigo, tardaste mucho en venir a visitarnos-

-No mamá, lo que pasa es que estuve muy ocupado esta semana-

- ¿Qué onda hermano? -

- Hola enana ¿cómo estás? – le lance la basura de la paleta que venía comiendo

- Chistosito, yo también te extrañe – cuando mamá dejo de abrazarlo saludo a papá y vino hacía mí, me dio un abrazo y me estrujo un poco el pelo queriendo desacomodar mi cabello, de inmediato aparte su mano de mi cabeza

- Suéltame, no me gusta que toques mi cabello y lo sabes- lo miré enojada

- ¿Y tú Mimí? hoy te vez muy sería – también la abrazo

- No pasa nada – le sonrió

- Familia para ser breve y ahorrarme todo un discurso... la noticia es que me han enviado un correo de una empresa de imagen y publicidad que está en la capital ofreciéndome un puesto como fotógrafo de planta-

Al contarnos le brillaban los ojos de felicidad, hacía mucho tiempo que no lo veía así de emocionado por algo, me dio mucha alegría que consiguiera el trabajo por el que tanto se ha esforzado, y presentí que ese era el inicio de todo el éxito que él merece.

Mi mamá abrazo a mi hermano con lágrimas en los ojos y le dio un beso en la mejilla – muchas felicidades mi niño-

-Muchas gracias ma, y pues esto en parte se los tengo que agradecer a ustedes, porque sin su ayuda y su apoyo habría sido muy difícil que fuera quien soy ahora –

Mientras caminaba en dirección a la cocina mi papá dijo- esto tenemos que celebrarlo –

Rápidamente mi mamá respondió – No traigas nada Roberto, saldremos a comer a un restaurante- entonces mi papá paro en seco

- Necesito cambiarme y dejar la mochila, ¿me dan unos minutos? Prometo no tardar – dije lanzándole una mirada tierna a mi mamá quien respondió con molestia – está bien, pero en serio no te tardes-

-Si, yo también quiero quitarme el uniforme y dejar la mochila-

- Vayan ya-

- Ok- asentí con la cabeza y comencé a subir las escaleras y mi hermana venia tras de mí, por suerte mi cuarto está justo frente a donde comienzan las mismas, entre a mi cuarto y deje la mochila a los pies de la cama, camine directo al closet, abrí la puerta de la izquierda, tome un gancho y saque de él un vestido sencillo color blanco con pequeñas flores color amarillo, rosa y azul, puse el gancho en su lugar y cerré el closet, después fui al otro lado de la habitación y del estante frente a mi seleccione un par de zapatos de piso color blanco, con mi atuendo en manos me dirigí al baño, me vestí lo más rápido que pude y al terminar acomode un poco mi cabello en el espejo frente al lava manos, deposite la ropa que me quite en el cesto de la ropa sucia y baje, todos estaban todos sentados esperándome

- Ya podemos irnos –

-De acuerdo salgan todos ya- dijo mi mamá levantándose del sofá

- Yo pido irme con el feo- mi mamá me miro enojada y sentenció – No le digas así a tu hermano, y no sé si quiere que vayas con él -

- Vamos fea, puedes venir conmigo – sonreí triunfante y él me guiño el ojo, Salí disparada hacia la camioneta, me subí en el asiento del copiloto y espere a que él también se subiera, no tardó mucho en ingresar y encender la camioneta, yo elegí la música y subí un poco el volumen para disfrutar la canción.

Pasaron un par de minutos en cómodo silencio, respire profundamente, quería aprovechar que estábamos solos para hablar con mi hermano – Leo... bueno yo... quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti, te puedo asegurar que este es solo el principio de muchas cosas buenas, y sabes que te quiero mucho, puede que no sea de mucha ayuda pero si me necesitas aquí estaré; me consta que mereces esto y mucho más, eres una gran persona. Eso fue todo lo cursi que tengo para decir hoy – gire la mirada hacia él y pude notar que casi lloraba – Yo también te quiero mucho Luna, no sé cómo explicarlo pero fui muy feliz desde que supe que existías, tuve una compañera, una amiga, alguien a quien cuidar, a pesar de que vivimos peleando aquí hemos estado juntos, igual con Mónica, las quiero a las dos, y a pesar de ser menores que yo me han enseñado muchas cosas – hizo una pausa para tomar respiro – Creo que nos estamos poniendo sentimentales – comenzó a reír y se dio cuenta de que yo estaba mirando por la ventana y que tenía una de mis manos en mi cara 

Kiri LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora