Capítulo 2

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4 de Mayo, 2017

El sonido de las barras metálicas deslizándose sobre sus engranajes es lo que me despierta de mi apreciado sueño, puedo escuchar como los demás también comienzan a despertar, hay grandes voces que suenan por todos lados, risas estrepitosas y pasos que parecen de rinoceronte más que de persona

Doy un pequeño suspiro y me obligo a levantarme de la cama, tengo que hacer mi investigación sobre este lugar y las personas que habitan en el, ojala hubiera un espejo en mi habitación, pero supongo que tendran miedo de que lo puedan romper y usarlo como arma o quizás alguno se suicide. Tendré que conformarme con los reflejos del lavabo que no hacen más que una distorsión de mi rostro, hace demasiado tiempo que no me miro en un espejo, tanto que creo que he olvidado hasta el tono de mis ojos

Asomo la cabeza, estoy al final del pasillo, por lo que nadie mira hacia aquí, todos siguen su camino hacia la puerta principal, salgo de mi celda tranquilamente, tampoco tengo ninguna prisa por llegar a la cafetería, dudo mucho que me vayan a servir algo apetecible, si por mi fuera no aparecería por ahí pero tengo que tomar la medicación

No mantengo contacto visual con nadie mientras los sigo por los anchos pasillos, aunque puedo sentir sus ojos sobre mi, soy el nuevo, para ellos debo parecer un pequeño gatito que no sabe defenderse, pero esa es la mejor parte, porque las apariencias engañan y mejor que no me tomen como una amenaza, así el golpe será aún mayor

Cojo una bandeja roja y me pongo en la fila para que me sirvan el desayuno y tal y como pensaba no tiene muy buena pinta, cuando llego al final uno de los cocineros me pone un pequeño vasito de plástico con tres pastillas en su interior y los distingo por su color. La pastilla de color amarillo y redonda son los antidepresivos, esta se usa para aplacar mi ira y mi impulsividad, la rosita y obalada es un estabilizador de animo, suaviza mis cambios de humor y la tercera es una capsula blanca y verde, el antipsicotico, este me ayuda a no perderme en las voces de mi cabeza

Intento ir a una de las mesas pero uno de los guardias se pone delante de mi, ruedo los ojos y me llevo el vaso de las pastillas a la boca para tragar las tres de golpe, he tomado tantas pastillas que ya es un superpoder. Me mira fijamente y vuelvo a poner los ojos en blanco, abro la boca para que vea que no hay nada

Odio tomarlas pero de momento las necesito, más que nada para poder mantenerme concentrado hasta que aprenda el proceso de este lugar, una vez lo haga hay mil y una forma de engañar a los guardias para hacerles creer que me la he tomado

Tengo un poco de suerte y consigo una mesa alejada en la que no hay nadie, desayuno con un ojo puesto en todos lados, analizando mi entorno, evaluando a mis posibles contrincantes y a mis posibles aliados aquí. Será una estancia entretenida

6 de Mayo, 2017

Un cuaderno y un lápiz es lo único que necesito en este lugar para mantener la cordura, dibujar me resulta hasta terapéutico en cierta manera y los médicos piensan que me entra algún tipo de ataque si no tengo acceso a esto, al menos eso es lo que siempre les he hecho creer y gracias a eso la cárcel no negó mi petición.

Panda de idiotas.

Dibujo la escena que tengo enfrente, es la hora del recreo, lo que significa que la mitad de la prisión está aquí, cada uno haciendo una cosa distinta. Yo los catalogo en cuatro grupos

Están los deportistas, aquellos que se pasan el tiempo que tenemos fuera haciendo ejercicio, levantando las pesas, haciendo abdominales y todas esas cosas, algo bastante innecesario en mi opinión y es que el cuerpo humano es fascinante, por eso por mas musculo que uno tenga no significa que va a ser más fuerte, pero ellos no parecen tener conocimiento de ello ya que se siguen ejercitando como si fueran a tener una gran pelea. A veces es mejor estrategia que fuerza

El segundo grupo son las putas, no os confundais porque no son mujeres, esto es una prisión masculina, son un grupo que deja que hagan lo que quieran con sus cuerpos con tal de recibir protección a cambio de sus servicios. No sería un mal negocio de no ser porque aqui nadie es delicado y ya he visto a más de uno cojear como si le hubieran partido un tobillo. Aunque no te puedo decir que todos odien el poco tacto que tienen para follar

Tercer grupo, los dispensadores, esos reclusos que por alguna razón son capaces de conseguir aquello que buscas y entregarlo sin que nadie sospeche, pero eso tiene un precio muy alto claro está. Son unos idiotas pero en algún momento pueden serme de ayuda

El cuarto son los líderes de los clanes, tremendos hijos de puta arrogantes, son unos gilipollas de manual que se creen los líderes de este lugar solo por tener un poco de influencia y se creen superiores solo porque tienen pequeños corderitos tras ellos alabando cada cosa que hacen. Ojala la mayoria se muera aqui

Todos me observan como lo que soy, carne fresca, lo que ellos no saben es que la cosa mas peligrosa de este lugar, soy yo, no es por tirarme flores, pero estoy seguro que he cometido mas delitos que un clan entero junto, pero la fiscalía no sabe ni la mitad de ellos, asi que si logro comportarme durante unos meses puede que acabe saliendo con libertad condicional

—Hola novato— es una voz profunda, demasiado grave para mi gusto, no reconozco su presencia, simplemente continuó dibujando, pero puedo ver por el rabillo del ojo como todos han comenzado a prestar atención a este intercambio de palabras unilateral—Te estoy hablando imbécil

—Y yo te estoy ignorando como puedes comprobar— no me gusta el sombreado, giro el lápiz para poder borrar el exceso de sombra con la goma que lleva incorporada, le escucho moverse hasta que está frente a mi, tapando toda la luz del sol con su cuerpo de mastodonte

—Te estas ganando una paliza novato— sigo sin decir nada, me deslizo hacia la derecha en el banco para seguir teniendo luz y continuar con mi boceto, pero el vuelve a ponerse delante de mí y está agotando la poca paciencia que tengo. No es bueno colmar mi paciencia, nunca sale bien—Mírame

—¿O que? No te tengo miedo— el lápiz moviéndose contra el papel me relaja, hasta que de repente no hay cuaderno donde dibujar y eso es algo que no voy a tolerar, me levanto de un salto y por fin hago eso que tanto quiere. Lo miro. Sus ojos marrones parecen levemente sorprendidos cuando me miran—Dame. Mi. Cuaderno

—¿O qué novato? No le tengo miedo a una cosita tan débil como tú— si hay una cosa que odio más que las imperfecciones es que se burlen de mí, respiro hondo y sonrió, esa sonrisa que a mis psicólogos les hacía tragar saliva y dejar de mirarme, esa sonrisa que ponía antes de hacer algo que no es socialmente aceptable

—Bueno, entonces, será mejor que duermas con un ojo abierto. Me gusta actuar de noche, es más divertido pillar a mis víctimas desprevenidas— puedo ver algo de miedo reflejado en sus ojos y aprovechó esa distracción para arrebatarle mi cuaderno a ese orangután. Giro sobre mis talones, dispuesto a entrar de nuevo, hasta que oigo una voz

—No se si eres valiente por enfrentarte a Jeremy o un completo idiota sin sentido de la superviviencia— es un hombre un par de centimetros mas bajito, con la piel de color canela, un pelo de color negro cuervo y unos ojos oscuros que esconden mil y un secretos detras de ellos—Zayn Malik

—Daren Evenson— la pequeña voz dentro de mi que los medicamentos nunca logran canalizar se burla de mi, pero ahora yo estoy a cargo, los dos sabemos que soy el más capaz de sobrevivir aquí dentro, así que Louis deberá quedarse en un segundo plano de momento

—Creo que tu y yo vamos a ser buenos amigos Evenson— me ofrece un cigarrillo y yo no veo ningún motivo para rechazarlo, no tengo muchos amigos, pero soy consciente de que aquí dentro los voy a necesitar

Revenge {L.S}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora