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Una noche

dormimos todas

en la casa de Mariana

éramos adolescentes

éramos tontas

ellas confiaron

en que yo estaba dormida

cuando decidieron explicarse

unas a otras

por qué era tan difícil quererme

fueron la mano meciendo la cuna

sin saber

que esa mano

nunca les perteneció. 

Todo lo que duele tiene rostroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora