Cap35: Reconciliación. (Rescrita)

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En una larga noche en lo alto de una montaña, reside una Pokémon sentada en un acantilado, mirando la iluminada ciudad mezclarse con el anochecer. Permanecía relajada con el silencio rebotando en sus orejas, sin embargo escucho algo moverse en la vegetación, desconcentrándola, ya que pensaba en sus cosas. De las hojas, salió un Infernape que se miró su cuerpo por breves momentos, después subir la vista y mantener la mirada en aquella Lycanroc variocolor. 

Yalena: Reconozco a los Pokémon que empiezan a colmarme la paciencia, y veo que seguirás. (Resaltó la Loba que no miro al ser que ubicó a Yalena en el lugar.)

Se escucharía unos pasos, y la Loba escucho como se acercaba, hasta el punto de posarse a un metro de ella. 

Raúl: No te vi en el Hotel, así que supuse que estabas aquí. Debemos terminar la charla que teníamos pendiente. (Ordenó el Simio, que se adelantó más y posó su mano en el hombro de la Loba.)

Instantáneamente recibiría un golpe en la cara, haciendo que el Infernape caiga de espaldas contra el suelo. 

Raúl: ¿¡P-porque haces eso!? No hacía falta. (Exclamó el Simio, que se tocaba la frente del dolor que tenía.)

Este se fue levantando, pero la Loba ya se encontraba de pie, mirándolo fijamente. 

Yalena: Tanto te cuesta saber que puedes continuar por el camino que te enseñe, ahora falta pulir tus habilidades. (Explicó nuevamente la Loba, cansada de expresar las mismas palabras al persistente Simio.)

Sacó sus garras a relucir, alertando a Raúl del pequeño brillo llamar su atención, luego deslizo la vista hacia la amenazante Pokémon. 

Raúl: ¡Pero Yalena, yo nunca fui como tu, mis compañeros siempre me enseñaron lo básico para luchar, pero gracias a ti me abriste otra perspectiva! (Informo un poco de su pasado como Pokémon.)

Cuando lo escucho, dejó caer el brazo y lo siguió mirando con una expresión más clara. 

Yalena: Ósea que lo que me quieres decir es que necesitas siempre unas enseñanzas, ¿eh? (Cuestionó la Loba con un rostro áspero a la última palabra.)

El Simio, sintiéndose entre la espada y la pared, optó por asentir con la cabeza como un niño bueno, nervioso a que la madre no lo regañe. Se oiría una risa femenina, haciendo que el ambiente cambie. 

Yalena: ¿Me viniste a mi para convencerme de seguir con esto? Creo que te equivocas. Debes saber lo dura que soy en batalla, yo no creo que mi estilo se apegue a alguien como tu. En el combate que tuviste contra el Equipo I, fue una batalla difícil de olvidar, te centrabas en provocarlo constantemente y en ir de cara sabiendo que eras inferior. (Concluye la Loba al recordar el modo en como peleó el Mono de Fuego contra Lillicham.) 

Su visitante permaneció callado durante unos segundos, procesando todo lo que dijo su instructora, sin embargo algo se le vino a la mente. 

Raúl: Entonces sino no puedo continuar entrenando bajo tus servicios, ¿Por qué te comportas tan fría y estás tan insistente rechazando una y otra vez que entrene solo? (Formuló el Simio de Fuego, queriendo saber ese carácter fuerte de Yalena y el machaque constante de que Raúl deba entrenar solo.)

La Loba cambio su rostro a una de sorpresa, sin embargo solo movió sus ojos a un lado y los volvió a centrar en aquel Pokémon. 

Yalena: Bueno, eso se debe a un trauma que tuve en el pasado... ¿Recuerdas cuando te dije que yo nunca nací en un entorno civil? (Cuestiono con una sonrisa la Loba, mientras cerraba sus ojos.)

Reencarnando en un Chimchar (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora