CAPÍTULO 15

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5 años después...

Estar de regreso no era una sensación que le agradara a Louis, a excepción de que vería esos ojitos brillantes y que ya no era un niño pequeño, ahora era un niño grande.

- ¡Louis!

Durante dos años Louis viajó para llenar su bitácora, un proyecto que le seguían pidiendo para ser un piloto activo, así que ahora estaba de regreso en Leeds.

- Pero mira que grande estas. Choca cinco hasta arriba.

Erick quien ya era un niño más alto desde la última vez que lo vio, lo estaba esperando al pie del vestíbulo. Juntos subieron al edificio.

- ¿Te gusto tu viaje? Estuviste mucho tiempo fuera, te perdiste la nueva camada de cachorros. Hay una copia exacta de Copo de nieve.

- ¿Enserio? Y ¿cómo lo llamaras?

- Copito.

Las risas relajaron a Louis quien ya no reía muy a menudo, las cosas con Louis seguían exactamente igual, una vida gris por las noches, con luz por las tardes y brillante por las mañanas.

Louis con 30 años ya no sabía con certeza qué hacer con su vida, duda que alguna vez supo que haría; todo se resume en el trabajo por las mañanas y caminar hasta parar de pensar por las tardes, y las noches con insomnio.

Eso es cuando no se encuentra de viaje, la única diferencia es que, en viajes, casi no está solo, comparte habitaciones con sus excompañeros.

Después de varios días en los que los dos hombrecitos tuvieron tiempo de ponerse al corriente de todo, Louis pudo sentir un poco de paz al sentarse tranquilamente en su sala y admirar la pared llena de recuerdos de sus viajes.

La verdad es que no es lo que él pensaba, el Louis que llegó con miedo a Leeds desde el Polo Norte ya no existía más. Se quedó encerrado en ese closet de la habitación, ese Louis solo quería ser libre y volar por los cielos.

Ahora, era muy difícil que Louis lograra concentrarse estando en vuelo. La pregunta que no paraba de dar vueltas en su cabeza era, ¿y ahora qué?

***

Una tarde calurosa Louis caminaba de regreso al departamento, el cielo estaba nublado, pero se lograba ver el sol. Recordó que ya no había nada para el desayuno en la alacena, cambió de rumbo para hacer las compras.

Antes de irse a la caja registradora, pasó por la sección de farmacia, en busca de unas tabletas para el reflujo y la acidez, había tenido peores noches, pero el vómito acido en la garganta lo estaba matando.

Después de elegir el sabor de su sufrimiento, dos pasos adelante ve un frasco morado con las letras curveadas que dice "Good night's sleep".

Con un suspiro y sin pensar estiró su mano para tomarlo, pero choca con la mano de alguien más.

- Discúlpame, tómalo.

El chico dejó que Louis tomara el frasco, tomó otro y siguió inspeccionando los estantes.

Vainilla.

Estático ante lo que acababa de pasar y con miedo de voltear la mirada, cerró los ojos para poder centrarse en lo que acaba de llegarle a la cabeza.

Ya no era pino y vainilla. Era vainilla y pachulí.

Louis ya no sentía a la persona a su alrededor, lentamente dio la vuelta, estaba al final del pasillo, observando meticulosamente los productos.

Es Harry, pero no lo puede asegurar porque tiene un gorro horrible, con colores horribles, y una bufanda igual de horrible tapándole la cara excepto los ojos.

Intentó hablar, pero la voz de Louis no salió más allá de su mente. Antes de que esa persona diera vuelta al siguiente pasillo Louis pudo formular un susurro.

- Harry...

Polaris °larry Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora